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miércoles, 4 de septiembre de 2013

LOS BALLENEROS BASKONES, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Por Aitzol Altuna Enzunza

La lista de “Patrimonios de la humanidad” de la Unesco es considerada el mayor honor para monumentos, edificios, sitios o elementos naturales “de valor universal excepcional”. A esta lista se añadió en junio “Red Bay Basque Whaling Station”, la “Base Ballenera Vasca de Red Bay” de Canadá.

Los marinos baskones ya navegaban por todo el mundo conocido antes de la conquista aquitano-inglesa y castellana de la Nabarra marítima, como lo demuestran diferentes libros comerciales de Brujas de 1200 y los barcos nabarros en el puerto egipcio de Alejandría descritos por Benjamín de Tudela sobre el año 1170. Para finales de ese siglo XII, cuando toda la Nabarra marítima fue invadida militarmente por Aquitania-Inglaterra (1174-1193) y Castilla (1199-1200), la flota del Estado baskón de Nabarra era hegemónica en el Cantábrico y la armada la componían marineros voluntarios del vizcondado de Lapurdi, tenencia de Iputz, señorío de Bizkaia y de las tierras enkartadas de Castro Urdiales hasta Laredo-Santoña (entonces frontera del reino baskón).

Las naves baskonas del siglo XII eran similares a las vikingas o normandas, aunque sin remos y algo más pequeñas, por lo que es posible que los baskones aprendiésemos a construir este tipo de nave de los “hombres del norte” o normandos, añadiéndoles notables mejoras. Eran naves construidas a modo de “tingladillo” de 20 metros eslora y una manga de 5-6 metros, a una sola vela, con un castillo o torre en popa, con flechaste y canasta o gavia en la punta del mástil como oteadero de barcos y ballenas, todo con la apariencia de los drakkar y snekkar escandinavos. Estos barcos baskones se conocen con el nombre genérico de “coca” que después fueron sustituidos por barcos de mayor calado. Los baskones fuimos los primeros europeos, tras los vikingos, en navegaciones en alta mar. Fueron los navegantes baskones los que introdujeron el timón de codaste o de popa en Europa, llamado también a la “nabarresa” o la “baionesa”.

Los navegantes baskones, durante esos siglos, monopolizaban en gran parte el mercado marítimo atlántico y, según las “Crónicas de Flandes”, además de ser hegemónicos en la caza de la ballena (los únicos que la practicaban), transportaban de la Nabarra marítima lana, hierro y sus derivados como aperos o utillaje; de la parte aún independiente del reino baskón (La Sonsierra, Alta y Baja Navarra) hilados, badana y lona; del reino de Aragón azafrán y arroz; de la corona de Castilla-León lana, cereales, cuero, cera, azogue, hilados y sebo; del Al-Ándalus aceite de oliva, miel, azúcar y frutos secos, mientras que importaban paños y tejidos de lana y seda de Monpelier, Rouen, Gante, Brujas o de los puertos de Inglaterra.

Tras la invasión castellana y aquitano-inglesa, la actividad marinera baskona siguió pujante. En el “Libro del Buen Amor” del Arcipreste de Hita (1343), se describe la batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma y se dice: “cuantos en el mar viven vinieron al torneo, arenques y besugos vinieron de Bermeo”, entonces capital de Bizkaia. En las ferrerías baskonas se harán la mayoría de los cañones de la marina castellano-española, así como se harán sus barcos en los astilleros baskones. (1) Por ejemplo la mayoría de los barcos de la derrotada “Armada invencible” (1588) o la nao "Santa María" que capitaneo la primera expedición Colón (1492), llamada primero “María Galante” (después “la Gallega”).

Famoso fue también el ballenero baskón dedicado al comercio entre Londres y Burdeos comprado por 101 peregrinos ingleses y que bautizaron como el Mayflower, que tras arribar a Massachussets el 21 de noviembre de 1620, crearon la primera colonia permanente de europeos en Nueva Inglaterra, actual USA.

En el siglo XVI los astilleros bizkainos y gipuzkoanos son los más importantes de toda la península y probablemente de Europa. Aunque normalmente había un armador principal, en la aventura trasatlántica participaron con pequeños capitales gentes de todas las condiciones sociales, los cuales participaban en igual proporción de los grandes beneficios que reportaban las embarcaciones que regresaban. Casi todos los barcos eran de más de 40 toneladas, en 1571 en Bizkaia y Gipuzkoa había más de 85 barcos de 50 toneladas o más. Las "nave, navis, nao o nau" se construían de Baiona a Santander y que en el siglo XVII fue sustituida poco a poco por el galeón.

Los balleneros baskones

En la publicación “Bertan”, de la Diputación de Gipuzkoa se comenta que “Gracias al descubrimiento y estudio del pecio de la nao ballenera San Juan, de Pasaia, hundida en Red Bay en 1565, conocemos los detalles de la construcción naval vasca del siglo XVI. En esta época de expansión oceánica las rutas de navegación son considerablemente más largas y es necesario optimizar la capacidad de carga. El casco de la nao está por primera vez exactamente predeterminado por el volumen de las barricas estibadas para conseguir el mayor aprovechamiento del espacio de carga. La nao alcanzará su pleno desarrollo en las dos rutas de mayor interés económico de su tiempo: la Carrera de Indias y la Carrera de Terranova”.

Los baskones no aprendimos la caza de la ballena de los vikingos, pues éstos aparecieron en las costas vascas sobre ese año 814 y el primer documento de balleneros baskones data del año 670 dentro del ducado de Baskonia (madre del reino de Nabarra), cuando 10 toneladas de saín o aceite de ballena son transportados por los baskones labortanos remontando el río Sena a la abadía de Jumieges, según una factura aportada en su día por Joseph Garat. Hasta entonces, sólo se aprovechaban las ballenas varadas en las playas. En el año 1059 la grasa de la primera ballena que se cazaba en el año en Lapurdi, se daba a su vizconde o tenente nabarro.

Tras la conquista de la Nabarra marítima, el 31 de diciembre de 1200 desde Toledo, el rey invasor Alfonso VIII obligó a los mutrikuarras a entregar a la Orden Militar de Santiago la ballena que anualmente daban hasta entonces al rey de Nabarra, recompensando así a la Orden su participación en la conquista de la Nabarra Occidental. A partir de la conquista, "los diezmos del mar" o impuestos a la actividad marinera, se controlarán desde Burgos donde estaría el "Consulado del Mar".

La txalupa ballenera aparece representada en los sellos de Hondarribia, Bermeo y Biarritz de los siglos XIII y XIV. Pueblos como Ondarroa, Bermeo o Lekeitio en Bizkaia, Getaria o Mutriku en Gipuzkoa también tienen en su sello o escudo una ballena (Hondarrabia dejó de usarlo en 1927) con leyendas como la de Lekeitio: “Horrenda cete subjetic” (dominaron al horrendo cetáceo). Los sellos de Bermeo y Biarritz muestran escenas similares y en ellos se representa el mismo tipo de embarcación: las extremidades son finas y pronunciadas y la parte visible del casco está construida a tingladillo. Hasta mediados del siglo XVI esta embarcación fue denominada “galeón”, a partir de entonces, quizá coincidiendo con la adopción del “forrado a tope” para la obra viva, empezó a ser designada con el término txalupa.


Gracias a las txalupas balleneras baskonas del siglo XVI, halladas y estudiadas en Red Bay, conocemos en detalle cómo eran las embarcaciones que protagonizaron uno de los capítulos más épicos de la historia marítima universal. Se trata de una embarcación polivalente, empleada también para la pesca de la sardina en el Atlántico norte con red de enmalle o usada después para la captura del bacalao. La txalupa ballenera baskona, ya en el siglo XVI, habría llegado a una fase muy avanzada en su diseño. En siglos posteriores sería adoptada por otras regiones marineras, que la adaptarán pero mantendrán sus características generales.

Es el caso de la txalupa ballenera de New Bedford, conocida en todo el mundo gracias a la novela Moby Dick de Herman Melville.

Tras divisar a la ballena desde la atalaya, los baskones lanzaban las txalupas al mar y remando a toda velocidad llegaban hasta el cetáceo; utilizaban el arpón para cazar la ballena, esta técnica requería acercarse a escasos metros del cetáceo, lo que evidencia el valor y destreza de los tripulantes, pero también la rapidez y gran maniobrabilidad de la embarcación. Los arponeros eran muy cotizados y su técnica se mantenía en secreto, pagando con la vida el revelarla. Esta técnica fue finalmente copiada después por el resto de naciones de tradición marinera, pero ya en el siglo XVII.

Todos los puertos baskones han tenido hornos para quemar el saín o grasa de ballena. En los siglos XIV-XV y XVI Pasaia (Gipuzkoa) era el principal centro ballenero mundial según relata Mikel Laburu en su libro “De mare Vasconum”.

Según recogen Tomás Urzainqui y José María Olaizola en su libro “La Navarra Marítima”, el historiador Lope de Isasti (s. XVII) como Joseph Garat más de dos siglos después, nos dicen que los baskones no comíamos la carne de ballena, ni siquiera usábamos sus derivados, pues toda ella era para la exportación. Así lo escribe Garat: "Los vascones no debieron de utilizar para su consumo, ni siquiera para su uso, los productos de la ballena. Han sido siempre muy finos en sus gustos. Al menos yo no conozco referencias de que comieran ballena, ni siquiera las lenguas, que se tenían por exquisitas" y que se daban como "diezmo del mar" a la Iglesia para su venta.

Las ballenas se extinguieron de las costas vascas por el abuso de esta caza, la última fue arponeada el 14 de mayo de 1901. Incluso hubo una especie de ballena de 25 metros que pasaba el verano frente a las costas de Noruega y el invierno en el Golfo de Bizkaia o Gascuña, que se llamó la “Ballena Bizkaina” (Balaena Biscayensis, cuando se llamaba bizkaínos a todos los euskaldunes), que fue extinguida y cuyo último ejemplar fue cazado en Biarritz en 1630. Otra especie de ballena tiene el nombre en euskara: la “Ballena Sarda” (sarda=grupo). En Lekeitio desde el año 1517 hasta 1662 se cazaron 45 ballenas, en Zarautz entre 1637-1801 otras 55 y, por ejemplo, en Getaria entre 1728-1789 las capturas fueron tan sólo de 12.

Los baskones fueron siguiendo a las ballenas que iban desapareciendo del Golfo de Bizkaia hacia el Canal de la Mancha y el Mar del Norte y llegaron así los ricos caladeros del “Nuevo Mundo”, en concreto los de la isla de Terranova y la península del Labrador (hoy dentro del Estado de Canadá). (2)Terranova y el Labrador fueron descubiertas oficialmente para los europeos por los portugueses Gionani Caboto y Joao Fernandes de Lavrador respetivamente (1497-98).

En Terranova y el Labrador los baskones empezaron a pescar una especie a la que llamarán Bacalao, muy abundante en aquellas aguas. Según Julio Caro Baroja, la palabra “bacalao, bacallao o bacallau” podría venir del euskera, pues fueron los baskones los primeros en pescar esta especie. Aunque quizás sea una deformación de la voz francesa “baÿe caillou” o “bahía de cantos rodados o guijarros”, según explica Emilio González, lugares donde los baskones despiezaban, destripaban y descabezaban el pescado en Terranova para luego ponerlo a secar sobre los mismos; por tanto sería el nombre del lugar donde se preparaba el bacalao para la larga vuelta a Europa. Los baskones terminarían llamando del mismo modo al propio pescado, exportando el término al resto de los idiomas: bacallaos, bacalaos, bacallau, bacailo, bacalau, bacalhau. El bacalao seco en francés y alemán es “laberdon”, “laberdine” en inglés y “albarden” en ruso, voz que proviene de “laburdino”, es decir, de Lapurdi (según explica Julio Caro Baroja, “Historia del País Vasco, Tomo V”).

El bacalao era un producto abundante, conservable en salazón, muy nutritivo y barato por lo que será, en gran medida, responsable de paliar las hambrunas de Europa durante mucho tiempo; además, los baskones hicimos de una necesidad una virtud culinaria mediante numerosos y ricos platos diferentes de bacalao con los cuales aún hoy nos deleitamos. Los baskones aprendimos esta técnica de los romanos, como lo demostraría el término latino para esta técnica, “cetaria”, nombre de dos poblaciones costeras de Gipuzkoa y Lapurdi, “Getaria”, así como lo confirmarían varios restos arqueológicos costeros de época romana.

La canadiense Selma Huxley –principal investigadora del tema-, tras estudiar los archivos del antiguo condado de Oñate, determinó que los baskones sabían que iban a pescar bacalao y en Terranova se encontraron con ballenas que también cazaban.

En Terranova, además de cazar ballenas y pescar bacalao, los baskones dejaron topónimos y se relacionaron con los esquimales creando un idioma comercial, mezcla de los idiomas de los nativos americanos y el euskara. Lope de Isasti en 1625 comenta que si preguntas  a las tribus nativas de inuts y mimak: “Nola Zaude?”, te contestan en pidgin:” Apaizak hobeto” (¿Qué tal estás? Los curas mejor), expresión no exenta de ironía que se conservó hasta el siglo XIX. La frase más larga conservada en este idioma comercial es: “Christ Maria presenta for mi balia, for mi presenta for ju buztana” (“Si Cristo y María me presentan la ballena, te daré la cola”).

Existen topónimos baskones de ésta época en Canadá, en concreto en la península del Labrador y Terranova: Port Aux Basques, Nouvelle Bizcaye, Ile aux Basques, Biskai Bay, Mikela Portu, Miquelon (Mikelune), Irutxulo, Barratxoa, Baye Ederra, Antton Portu, Portu Txarra, Balea Handia, Miarritz, Placentia, Amuitz, Burka Aundi, Etxaide Portu o Aingura Txar (Ingunachoix). Son, junto a Argentina, Chile y Colombia, los lugares donde más topónimos baskones hay en América, en correspondencia a la mayor inmigración vasca a estas tierras.
Los barcos baskones salían en primavera para volver con las primeras grandes heladas, aunque algunas veces pasaban en tierras americanas el crudo invierno. Hasta 2.000 baskones de Bizkaia, Gipuzkoa o Lapurdi estuvieron pescando en Terranova y el Labrador en una misma temporada, por lo que muchos fueron enterrados en aquellas lejanas latitudes.

Junto al desastre de la “Armada invencible” (1588) de Felipe II, el Tratado de Utrecht de 1713 supuso el final de la preponderancia marítima baskona. El Tratado de Utrecht dio carpetazo a la Guerra de la Sucesión Española con el advenimiento del francés el Borbón Felipe V de Anjou a España. En este Tratado, la corona francesa a la que pertenecía Lapurdi –ocupada en el siglo XV tras la Guerra de los Cien años contra los británicos-, dejó en manos inglesas la principal fuente económica labortana que era Terranova y confirmó la preponderancia marina mundial de los británicos por muchos años. En 1636 por ejemplo, Donibane Lohitzune (San Juan de Luz) tenía 18.000 habitantes, en 1755 la población se quedó en 3.387, hoy tiene 14.000, por tanto aún no ha llegado a recuperar la población casi 400 años después.

¿Cuándo llegamos los baskones a América?

La primera alusión documentada de la presencia de baskones en aquellos lares data del año 1517. Respecto a la posible llegada de los baskones a Terranova antes del descubrimiento para Europa por Cristóbal Colón de América (siglos después de que los vikingos arribaran a sus costas), hay muchos que lo afirman, entre ellos los Doctores I. García Camino y J.L. Orella Unzué, el euskaltzain A. Irigaray, el escritor Robert Loture o el historiador zuberotarra Arnaut Oihenart (s. XVII) entre otros.

Estos historiadores sitúan la llegada los balleneros baskones al “Nuevo Mundo” sobre los años 1372-1375, pero no hay pruebas arqueológicas de ello. El euskaltzain A. Irigaray dijo al respecto: "Los vascos llegaron a Terranova en 1372; al mismo tiempo se dedicaron a la pesca del bacalao". El cetólogo belga Van Beneden nos dejó este texto recogido en el libro mencionado “La Navarra Marítima”: "Después de la caza de la ballena por la Mancha y el mar del Norte, los vascos, a finales del siglo XIV, año 1372, viraron hacia el oeste y vieron aumentar el número de ballenas, por su aproximación a los bancos de Terranova"(...) "En 1412 había pescadores vascos en Islandia, a donde huían las ballenas perseguidas por los balleneros".

Incluso se habla de un barco de Orio que llegó a la conocida como “Isla de los Vascos” en 1392 (Terranova, Ternua en euskera). En un congreso en 1993 en Pau (118 Congrès del C.T.H.S.), se dieron los últimos datos al respecto: en los siglos XIV y principios del XV llegaron a puertos ingleses pieles de castores que provenían de puertos baskones. Hasta entonces aquel abastecimiento se había hecho desde Rusia. La pregunta es de dónde sacaron aquellos baskones las pieles de aquellos animales que no eran rusos y que son tan comunes en América del norte como inexistentes en otras latitudes.

En julio del 2012 se dio a conocer el descubrimiento de un hacha en un enterramiento del Pueblo Hurón a 1.500 kilómetros de donde se cazaba la ballena (Whitchurch- Stouffville, a las afueras de Toronto en el Canadá continental), datado del año 1500: “De pescadores que llegaron a las costas de Norteamérica tras las ballenas y el bacalao, pescadores vascos que hablaban en euskera y se regían por leyes nacidas de sus propios parlamentos”, según recoge textualmente la publicación digital AboutBC. Esta hacha es el objeto europeo más antiguo hallado en tierras americanas. Hasta ahora se suponía que el primer encuentro entre los europeos y los hurones que habitaban los Grandes Lagos no se produjo hasta aproximadamente el año 1615, cuando el explorador francés Étienne Brûlé alcanzó el lago Ontario.

En una reciente visita a Bilbao (septiembre 2011), Stephen Augustine, jefe hereditario de los Mi´kmaq que representa a un territorio en el que viven unas 35.000 personas, señalaba que era descendiente directo del jefe de los Mi´kmaq que en 1610 accedieron a bautizarse en Port Royale, en Nueva Escocia, en un gesto de «aceptación mutua» ante Enrique III de Nabarra (reducida entonces a Baja Navarra-Bearne-Foix con sus territorios) y IV de Francia, una especie de tratado de amistad entre ambos pueblos.

Los balleneros baskones llegaron a Terranova y el Labrador a mercadear con los nativos y a pescar, los baskones como Pueblo nunca fuimos como conquistadores a América, el Pueblo baskón tuvo un contacto amistoso y puramente comercial con los pueblos nativos americanos.

(1) Para saber más del tema se puede leer el artículo del mismo autor: http://arragoa.blogspot.com.es/2012/03/la-marina-nabarra.html
(2) Mikel Laburu “De mare Vasconum”, edit. Pamiela, de donde se han tomado muchos de los datos de este artículo.
“La bandera no oficial de Saint-Pierre-et-Miquelon junto al asta, tiene una franja vertical dividida en tres partes iguales: con la ikurriña vasca, armiñado pleno de Bretaña y de gules (rojo), dos leopardos de oro (amarillo), armados (uñas) y lampasados (lengua) de azur (azul), puestos el uno sobre el otro de Normandía.  La presencia de la ikurriña indica la modernidad de la bandera, curiosamente, ocupa el lugar principal. Lo mismo se puede decir del escudo, que está timbrado por una corona naval y lleva acoladas dos anclas de sable (negro) en sotuer (aspa). Sobre una cinta de plata trae la divisa: A MARE LABOR. Esta región  fue base para los pescadores vascos hasta el siglo XVII y después de los franceses de La Rochelle, Granville o Saint-Malo. El francés es la lengua oficial. Muchas palabras que se emplean allí son similares al idioma normando. Todos los veranos hay un festival vasco con harrijasotzailes, aizkolaris y pelota vasca” (aclaración aportada por Jaime Albillos)
http://es.wikipedia.org/wiki/San_Pedro_y_Miquel%C3%B3n
http://www.deia.com/2012/07/25/ocio-y-cultura/que-mundo/un-hacha-vasca-que-hace-historia
http://gara.naiz.info/paperezkoa/20110923/292513/es/Un-congreso-punto-partida-para-saber-mas-partir-rastro-ADN

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