Elegimos el nombre ASKATASUNAREN BIDEA por ser el de la libertad un valor fundamental para el pueblo vasco, que compartimos plenamente. Valor fundado en el respeto, la solidaridad, el diálogo y el compromiso surgido del amor hacia el pueblo del que nos reconocemos parte.

San Miguel, provincia de Buenos Aires, República Argentina.

Para comunicarte con Askatasunaren Bidea podés escribirnos a askatasunarenbidea@gmail.com

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jueves, 12 de septiembre de 2019

AVISO IMPORTANTE ~ CHARLA "XÏBEROA Y LOS PUEBLOS BEARNESES DEL EUSKERA

Queridos amigos y amigas, 

Por un problema de salud de quien debía dar la charla “Xïberoa y los pueblos bearneses del euskera”, la misma debió ser suspendida.
Lamentando esta situación, deseamos transmitirles por este medio, que próximamente les daremos a conocer la nueva fecha en que tendrá lugar la misma.

Agur bero bat / Un afectuoso saludo
Askatasunaren Bidea  

miércoles, 28 de agosto de 2019

CICLO DE CINE VASCO 2019

EN ESTA OPORTUNIDAD NOS CONVOCÓ LA PROYECCIÓN DE "NO TENGAS MIEDO" 

De la mano de Carlos Gabilondo, compartimos la proyeción de la pelicula "No tengas miedo", de Montxo Armendariz, con Lluis Homar, Michel Jenner y Belén Rueda.

La temática extremadamente sensible que se aborda en la película, dio paso al intercambio de pareceres entre los presentes.

Ahora queda esperar a una nueva proyección en el mes de octubre. De ese modo, el Ciclo de Cine Vasco que se iniciara hace seis años atrás, renovará su cita periódica. 

En la fotografía, Carlos Gabilondo, quien tiene a su cargo la proyección
de las películas, presentación y coordinación del debate posterior.
 
Aspecto que presentaba la sala al inicio de la proyección


sábado, 24 de agosto de 2019

EL ESCUDO DE NAVARRA EN UNA MONEDA HÚNGARA

Banco Nacional Húngaro: Exposición de Monedas de Reyes


El estudio Heonlab, por iniciativa del Banco Nacional de Hungría, realizó una exposición de la moneda medieval húngara. La colección exhibida que consta de más de doscientas monedas, da una idea de la historia del sistema monetario medieval húngaro. 
La exposición presenta muchas monedas raras de reyes húngaros desde la época de San Esteban hasta la época de la Batalla por Mohács y el período posterior.

Entre las monedas exhibidas, podemos destacar una, donde aparece el escudo de Navarra representado con el carbunclo pomeladoreafirmando que era este y no el de las cadenas el que identificaba al reino hasta finales del siglo XVI.




Indagando más sobre esta moneda, podemos decir que perteneció al rey Ulászló II (Vladislav II 1490-1516)

Descripción de la moneda




Anverso
Debajo de la corona hay un escudo de armas dividido en ocho campos, en su mitad derecha están los escudos de armas de las posesiones de Vladislav, a la izquierda están los escudos de armas de la esposa de Vladislav Anna de Foix, el reino de Navarra, condado de Foix, Bearn y Evreux. El escudo central está dividido en dos, en la mitad izquierda hay un águila polaca, a la derecha están supuestamente los leones del condado de Bigorra. A los lados del escudo grande están las inscripciones KREMIZ y TVRSO. Inscripción circular: MONETA WLADISLAI D G REX VNGARIE.

Reverso
El Rey László monta un caballo, coronado, pero no glorificado, con una alabarda en la mano sobre la cabeza. 
Por encima la Virgen con el niño sentado en una media luna.
Inscripción circular: SANCTUS LADISLAVS REX VNGARIE 1506.


Biografía de Ana de Foix-Candale

Nació en Francia, en 1484 falleció en Buda, 26 de julio de 1506, noble francesa, fue reina consorte de Hungría y Bohemia. Esposa de Vladislao II de Hungría de la casa polaco-lituana de los Jagellón.

Ana era la hija del conde Gastón II de Foix-Candale y de la infanta de Navarra, Catalina de Foix, hija, a su vez, de la reina Leonor I de Navarra y del conde Gastón IV de Foix. Su matrimonio con el rey húngaro-checo fue la consecuencia de un tratado político entre Luis XII de Francia y los Jagellón contra los avances turcos otomanos y la expansión de la Casa de Habsburgo. El contrato matrimonial está fechado el 23 de marzo de 1502, y la embajada que fue a recibirla a Venecia iba conducida por el poderoso noble húngaro Lorenzo Újlaki.

Ana llegó a Hungría el 29 de septiembre de 1502, momento en el cual comenzaron las celebraciones nupciales de la pareja real. Fue coronada como reina húngara en la ciudad de Székesfehérvár. Ana nunca sería coronada reina de Bohemia por ser una ferviente católica. En ese momento, la Reforma Protestante en dicho país se hallaba en un punto crítico, pues recordemos que la mayoría de la nobleza bohemia era husita y la nobleza húngara, católica (posteriormente los húngaros de Transilvania se convirtieron también en grandes partidarios del luteranismo y el calvinismo).

La reina consorte húngara vivió en la corte de Buda, donde siempre gozó de grandes lujos propios de Hungría en esa época, pues era uno de los Estados más importantes de Europa. Su cortesana y dama de compañía más cercana y fiel fue la húngara Angelitha Wass, la cual después de la muerte de la reina tras dar a luz a su hijo Luis se ocupó directamente del príncipe e incluso se convirtió en su amante, dándole un hijo ilegítimo.

De su matrimonio con Vladislao II de Hungría nacieron dos hijos:

Ana de Bohemia y Hungría (1503-1547), casada con el archiduque austriaco Fernando, futuro rey consorte de Hungría, Bohemia y Emperador germánico.
Luis (1506-1526), casado con María de Habsburgo, rey de Hungría y Bohemia con el nombre de Luis II. Muerto en la batalla de Mohács.
Lo notable de su persona no fue su actuación, sino su descendencia lineal por parte materna, en particular la de su hija Ana, de quien descienden muchos monarcas europeos.

La muerte de Ana de Foix-Candale en 1506 resultó un impacto terrible para el rey Vladislao II. Los cronistas narran que el rey húngaro se volvió totalmente apático en medio de su depresión, y siempre contestaba en polaco "dobzse, dobzse", que significa literalmente "está bien así".




sábado, 17 de agosto de 2019

CINE VASCO EN SAN MIGUEL "NO TENGAS MIEDO"

El próximo 24 de agosto a las19:00 hrs. En la Biblioteca Popular y Municipal Domingo Faustino Sarmiento. Sarmiento 1503 esquina Belgrano, San Miguel.
Entrada libre y gratuita. Hablada en castellano. No recomendada a menores de 16 años.

Una película de Montxo Armendáriz que aborda el delicado tema de los abusos sexuales a
menores de edad.


Silvia, es una joven de 25 años que esconde un oscuro pasado. Su infancia estuvo teñida por abusos sexuales, lo que ha provocado que a lo largo de su vida no sea capaz de enfrentarse a sus propias emociones y a sus sentimientos. Su mayor miedo son las personas, ya que con ellas los recuerdos aparecen de forma muy detallada y real. A partir de su veinticinco cumpleaños, toma con determinación una decisión: rehacer su vida y enfrentarse a sus temores. 
A lo largo del filme, luchará contra sí misma y contra la adversidad hasta conseguir controlar el instinto que le tienta a salir corriendo en cada situación cotidiana del día a día. Silvia pretende convertirse en una mujer adulta dueña de sí misma. Para ello, tendrá que enterrar los miedos que la han acechado durante su vida.

Con Lluís Homar, Michelle Jenner, Belen Rueda.

martes, 13 de agosto de 2019

CHARLA SOBRE EL VALLE DEL BAZTAN

UN RECORRIDO POR EL VALLE DEL BAZTAN Y LA VIDA DE SUS HABITANTES


El pasado sábado 10 de agosto tuvo lugar, en horas de la tarde, una charla sobre distintos aspectos de la geografía, la historia y la vida de los habitantes del valle navarro del Baztan, Ilustrada por los comentarios e imágenes preparados por Horacio Marotto. 

Siendo la del Baztan una zona de la que proviene una cantidad significativa de inmigrantes llegados a nuestro país, lo abordado durante la charla, nos ofreció la posibilidad de conocer acerca del lugar de proveniencia de ellos. El propio responsable de la conferencia, es descendiente de una baztandarra, por lo que durante el desarrollo del tema, unió a la infomación brindada a través del imágenes del lugar, comentarios sobre sus viajes al lugar y las experiencias y percepciones sobre la vida de sus habitantes. 

A continuación compartimos fotos tomadas durante el desarrollo de la actividad. 

Parte de los concurrentes a la charla,
momentos antes de su inicio.
Imágenes tomadas durante el
desarrollo de la charla.

Horacio Marotto junto a dos de los objetos
de los que se valió para ilustrar el tema abordado.




jueves, 1 de agosto de 2019

ENEKO LÓPEZ DE LOIOLA, DE GUERRERO A SANTO

Artículo escrito por Aitzol Altuna Enzunza


Eneko López de Loiola nació en Azpeitia (Gipuzkoa) el 24 de diciembre 1491, pero será conocido por el mundo como Ignacio de Loiola tras fundar la Compañía de Jesús, los jesuitas, en 1540 “Para mayor gloria de Dios” (Ad maiorem Dei gloriam). Murió el 31 de julio de 1556 en Roma y fue canonizado el 12 de marzo de 1622. San Ignacio de Loiola es patrono de Gipuzkoa y copatrono de Bizkaia junto a San Valentín de Berriotxoa.

Eneko era el menor de 13 hermanos de la poderosa familia banderiza de los Oñaz de la torre de Loiola y su madre fue Dª Marina Sáenz de Likona de la torre de Likona de Ondarroa en Bizkaia pero originaria de Lekeitio. En sus cartas personales usaba los nombres de Ennekus (Eneko, “mío” bautizado así en honor a San Enecón, Abad de Oña) y las latinizadas de Ynego e Iñigo. “Ignactius” se documenta por primera vez cuando a los 44 años recibe el título de Maestro (Doctor) en Artes (Humanidades, Filosofía y Teología) por la Sorbona de París. Ignacio es el nombre de un santo de Antioquia (Turquía), nombre que Eneko tomó al entrar en el ministerio eclesial (la voz “Iñaki” es una relectura de Sabino Arana en el s. XIX). Se cambia de nombre según era costumbre al tomar los hábitos y como él mismo explica «por ser más común a las otras naciones» o «por ser más universal», pero sólo lo usará cuando escriba en latín o italiano.

Eneko nació por tanto en Gipuzkoa, territorio invadido por Castilla al reino baskón de Nabarra en el año 1200 en el que estaba integrado desde su génesis en los siglos VIII-IX. La invasión castellana de la Nabarra Occidental (período prolongado de avances y retrocesos entre los siglos XI al XV), trajo fuertes problemas sociales al tener que dividir los ancestrales pastos comunales entre dos Estados, se llamará "la frontera de malhechores"; las familias más poderosas se dividieron entre los favorables a Castilla encabezados por los Oñaz que medraron en su Corte y los partidarios de volver a su Estado original encabezados por los Ganboa.

La poderosa familia de Azpeitia de los Oñaz era la más perjudicada por la invasión castellana al tener intereses en Urbasa, en la Burunda, en el Goierri gipuzkoano y en los pastos comunales de Aralar, tierras a caballo entre la Nabarra conquistada y la Nabarra libre. Se creó entonces “La Hermandad de frontera” para poner paz entre hermanos, que también se denominó “Hermandad de los Hipuzcoanos e de los Navarros”, será el germen de la actual provincia de Gipuzkoa con tres tenencias invadidas a Nabarra.

Antes de convertirse en Ignacio, el joven Eneko era un hombre de armas de esta aguerrida familia banderiza de los Oñaz para lo cual fue educado y con la que participó a lo largo de su vida en diferentes escaramuzas contras sus enemigos los ganboínos, llegando incluso a ser juzgado tras una emboscada a unos clérigos de la que se libró gracias a las influencias de su familia. En su vida de soldado al servicio de la Corte española, Eneko participó en un lamentable hecho del que salió muy mal parado pero que cambió radicalmente su vida.

La madre de Eneko mandó a su hijo adolescente de 16 años con el Contador Mayor de Castilla y Consejero Real de los Reyes Católicos, Juan Velázquez de Cuéllar, a petición de éste que lo ahijó y del que fue su paje. El propio Eneko escribió mucho después que esos años los pasó «dado a las vanidades del mundo y principalmente se deleitaba en ejercicio de armas con un grande y vano deseo de ganar honra»; además, se aficionó en esta larga estancia en Arévalo y Valladolid a los duelos, al juego y a las mujeres. También se convirtió Eneko en tierras castellanas en un buen escribano, cultivó la literatura, la música y el Arte, lo que le servirá en la segunda etapa de su vida. Al morir en 1518 Juan Velázquez, Eneko pasó a servir a su pariente el duque de Nájera, el Antonio Manrique de Lara, el virrey colonial impuesto por Fernando de Aragón “el Falsario” al reino de Nabarra que acababa de invadir en 1512, pero que seguía alzado en armas por su libertad.

Fernando de Aragón “el Falsario” era rey de Castilla tras la muerte de su mujer Isabel “la Católica” en 1504 y tras encerrar a su hija Juana “la Loca” en un convento, se intitula rey de “las Españas” desde la toma de Granada en 1492. El 25 de julio de 1512 las tropas imperiales de Fernando, comandadas por el Duque de Alba, invadieron a sangre y fuego el reino de Nabarra desde la Burunda sin previa declaración de guerra. Los reyes de Nabarra Juan y Catalina, así como su hijo Enrique de Albret o Labrit “el Sangüesino”, tuvieron que huir de Nabarra en una primera instancia ante la sorpresa, pero desde su Estado de Beárn intentaron recuperar el reino baskón varias veces.

Muerto Fernando de Aragón en 1516, el aguerrido Eneko participó con el ejército imperial contra el alzamiento del pueblo castellano por su libertad en la “Guerra de los Comuneros” ante el emperador Carlos V de Alemania, al que no aceptaban como a su nuevo rey por ser extranjero, y destacó en la pacificación de Nájera (La Rioja), así como de Gipuzkoa en el año 1520. Un año después Eneko estuvo presente en el intento más importante de liberar Nabarra.

En mayo de 1521, el rey de Nabarra Enrique II “el sangüesino” recompuso su tropa de 12.000 infantes, como era natural en el reino nabarro, los reclutamientos se hacían a “la voz del apellido”. La mayoría del ejército la componían, bearneses, gascones (de los diversos territorios del rey) y bajo navarros, además de franceses, comandados por el mariscal Asparros (Andrés de Foix, pariente cercano de Enrique).

Durante la toma de Pamplona por las tropas nabarras, el 22 de mayo de 1521 (lunes de Pentecostés), los últimos soldados imperiales con su alcaide el capitán Herrera se acantonaron en el castillo de Santiago que las tropas nabarras de liberación bombardearon. Se encontraba el castillo donde hoy la Diputación y fue mandado construir por el propio Fernando de Aragón en 1512, por miedo a que la población se alzase contra él. Eneko López de Loiola era para entonces capitán de las tropas castellanas y fue herido durante el bombardeo, rompiéndole una bala de cañón una de sus piernas e hiriéndole en la otra -tras un asedio que duró de 6 a 12 horas-, mientras intentaba mantener para la corona de “las Españas” la conquistada Pamplona-Iruñea contra la voluntad de los naturales. 3 ó 4 días después cayó el castillo pamplonés en manos de los lealistas nabarros. En sendos textos de 1521, las ciudades de Pamplona y Tudela celebraron su liberación de las tropas extranjeras españolas ocupantes con palabras tan elocuentes como: “la salvación que de la cautividad de la servidumbre en que nosotros y todo el reino de Nabarra habíamos caído, nos ha restaurado en nuestra antigua franqueza y libertad”.

Previamente a ser herido, Eneko mandó bombardear la ciudad de Pamplona y a sus habitantes desde el castillo, razón por la cual la población civil de Iruñea intentó lincharlo tras su captura. El encargado de custodiarlo y llevarlo luego hasta la casa familiar de Loiola fue Esteban de Zuasti, pese a ser parte de la tropa Nabarra de liberación. Convertido ya en San Ignacio de Loiola, cuenta –extrañamente- con una escultura de “la ciudad de Pamplona en su recuerdo” desde 1950.

Eneko volvió a su torre en Loiola en Azpeitia, donde la recuperación fue larga y dolorosa e incluso tuvieron que intervenirle por segunda vez cortándole la pierna, quedando cojo de por vida. Leyó durante su convalecencia libros como la “Vida de Cristo” del cartujo Ludolfo de Sajonia y el “Año Cristiano” o la vida del santo del día. Como dice el propio Eneko en su autobiografía (Fuente: Wikipedia):

“Y cobrada no poco lumbre de aquesta leción, comenzó a pensar más de veras en su vida pasada, y en quánta necesidad tenía de hacer penitencia della. Y aquí se le ofrecían los deseos de imitar los santos, no mirando más circunstancias que prometerse así con la gracia de Dios de hacerlo como ellos lo habían hecho. Mas todo lo que deseaba de hacer, luego como sanase, era la ida de Hierusalem, como arriba es dicho, con tantas disciplinas y tantas abstinencias, cuantas un ánimo generoso, encendido de Dios, suele desear hacer”.

La situación del pueblo llano de la Nabarra Occidental y de las villas era muy diferente a la Eneko López de Loiola, mercenario cabecilla banderizo procastellano. Castilla reforzó la Nabarra conquistada creando villas a lo largo de la nueva frontera sobre poblaciones nabarras ya existentes como las de Segura (1256), Ordizia (1256) o la de Tolosa (1256), así hasta que en el año 1310 el rey de Castilla Fernando IV mandó fundar la villa de Garmendia de Iraurgui -después Salvatierra de Iraurgi-, la actual Azpeitia, valle donde se fundó poco después la villa de Azkoitia (1324).

Fueros de villa que en realidad sólo conceden derechos de carácter económico y obligaciones de fortificación y defensa a una población preexistente, donde se incluyen las “levas” de soldados y recaudaciones forzosas para las diferentes guerras imperialistas de los castellanos y después de los españoles.

La situación del pueblo nabarro occidental durante la guerra entre 1512-1524 y su posicionamiento en esta invasión, era muy comprometida. Víctor Herrero lo relata así en su trabajo “La participación de Gipuzkoa en la conquista de Navarra: El ejemplo de las villas de Azkoitia y Azpeitia (1516-1524)”: “El contacto geográfico entre el reino (de Nabarra) y la provincia (Gizpuzkoa) fue utilizado por la monarquía castellana para incidir en la conquista del reino. (…) Observamos, a través de esta documentación contable, cómo fue esa participación. Se envían cartas a las Juntas Generales de la provincia pidiendo que se preparen un número determinado de hombres y esta última, a su vez, solicita a cada una de las villas el levantamiento de los mismos (…) No obstante, es cierto que estos llamamientos no son voluntarios, el alistamiento es una imposición del gobierno de la villa a petición del gobierno de la provincia” (bajo amenaza de enajenar todos sus bienes y de dar con sus huesos en prisión).

Las villas de cada provincia adelantaban el dinero de las soldadas y otras veces las Juntas Generales, después intentaban recuperarlo de las arcas reales sin mucho éxito al parecer, lo que las dejó económicamente muy mal paradas. Pese a todo, Tarsicio de Azcona demostró que Gipuzkoa fue en esta conquista sobre todo un gran centro de aprovisionamiento y logística, no así de soldados (en realidad labriegos, artesanos y comerciantes), gracias a los documentos encontrados en el Archivo de Simancas.

Cuando se recuperó de sus heridas, Eneko López de Loiola abandonó toda su vida anterior de soldado, comenzó su peregrinaje a Arantzazu, Montserrat y Manresa. En esta última localidad catalana escribió en los 10 meses que pasó meditando en una cueva sus “Ejercicios Espirituales”. Luego siguió su peregrinación hasta llegar a Jerusalén.

Se convirtió en Ignacio y tomó los hábitos el 25 de junio de 1537, creó la Compañía de Jesús en 1540, de la que será su “primer general”. Llegó a ser profesor en la universidad de la Sorbona de París del joven Francés de Jaso (Francisco de Xabierr, como él firmaba al hacerse jesuita, 1506-1552), que Ignacio quiso que le sucediera -sin éxito- al frente de la Compañía de Jesús, cuyos hermanos mayores Miguel y Juan de Jaso y Azpilikueta fueron unos de los grandes héroes defensores de la libertad de Nabarra defendiendo el castillo de Amaiur (1522) y después el de Hondarrabia (1524) tras mandar Fernando de Aragón destruir su castillo familiar de Xabier.

domingo, 21 de julio de 2019

21 de julio de 1512 invasión de Navarra

Nota extractada del libro: 50 fechas clave de la conquista de Navarra (1512-1525). Joseba Asirón y Martín Altzueta. Editorial Txalaparta.

En 50 fechas clave de la conquista de Navarra, Joseba Asiron y Martintxo Altzueta reconstruyen los 50 hechos más relevantes de la conquista del Reino de Navarra, y recrean los pasajes y personajes de la resistencia frente a la invasión castellana.
A continuación siete capítulos de la relevante obra.

21 de julio de 1512 • El duque de Alba invade Navarra


El 21 de julio de 1512 culminó, por fin, la infame política practicada contra Navarra por Castilla y Aragón, cuajada de una larga serie de agresiones que habían ido laminando el reino pirenaico desde hacía no menos de cuatro siglos. Fadrique Álvarez de Toledo, II Duque de Alba, rompió aquel día la frontera de Navarra por Goizueta y Ziordia con un imponente ejército de 12.000 hombres, curtido en las campañas de Italia y África.

Quien le enviaba, Fernando el Católico, había retorcido durante años la legalidad hasta niveles de sonrojo, combinando la amenaza militar directa en las fronteras con las presiones diplomáticas y los manejos ante el Vaticano y ante el rey de Inglaterra, con el único objetivo de acabar con la independencia del milenario reino pirenaico. Y por fin consideraba que la fruta estaba madura. Los reyes Juan de Albret, Juan III de Navarra, y Catalina I, que habían pacificado el reino tras acabar con las guerras civiles, y que en opinión de José María Lacarra habían dado muestras de energía y buen gobierno, veían así su trabajo derribado de un solo golpe. El Falsario, que llevaba años conspirando contra Navarra, no estaba dispuesto a consentir la existencia de un reino navarro unido y pacificado, que comenzaba a levantar el vuelo tras décadas de inestabilidad, y decidió quitarse de una vez por todas la careta, optando por la vía militar.


Desde el bando navarro se exploraron diferentes posibilidades de defensa, como la llevada a cabo por Johan Remíriz de Baquedano, en Ataun, y fijando algunos puntos de defensa en lugares como Uharte-Arakil. Los roncaleses, la élite del minúsculo ejército navarro, llegaron incluso a tenderles una emboscada en el desfiladero de Oskia, pero todo fue inútil. La realidad era que no había en Navarra fuerza capaz de hacer frente a semejante ejército, que desplegaba sus coronelías a lo largo de 12 kilómetros.

El 25 de julio se produjo la entrada triunfal del duque de Alba en Pamplona, operada por la puerta de San Lorenzo al son de trompetas y timbales. Antes, los representantes de la ciudad habían intentado una desesperada negociación, pero la respuesta del duque de Alba, recogida por el cronista español Luis de Correa, que sirvió como soldado del duque de Alba, no dejaba lugar a dudas: «prometiéndoles que, si la obediencia no traían, la ciudad sería metida a saco con gran crueldad». Esta, y no otra, es la verdad de esa «feliz unión» que los falsarios de la historia pretenden aún vendernos.


A mediados del año 1522, los ocupantes españoles habían completado casi totalmente la segunda conquista de Navarra, iniciada el año anterior tras el desastre de Noain. No obstante, el todopoderoso emperador Carlos I de España y V de Alemania tenía aún una espina clavada en su orgullo y en sus planes de conquista: el baztanés castillo de Amaiur seguía en manos navarras. Allí se habían encerrado algo menos de 200 navarros, sin esperanzas reales de recuperar el reino, pero con el ánimo de aguantar, cuanto pudieran, la abrumadora superioridad del enemigo. Al frente de ellos y como alcaide del castillo se encontraba el experimentado capitán Jaime Belaz de Medrano, a quien acompañaba su hijo Luis, persona de extraordinario valor, según recogieron los propios cronistas españoles una vez conquistado el castillo. Se hallaba allí también al menos uno de los hermanos de San Francisco, Miguel de Xabier, así como Víctor y Luis de Mauleón. El resto de los defensores del castillo era una amalgama de nobles, artesanos, clérigos y ciudadanos de a pie que difícilmente podrían ser adscritos a los bandos beaumontés o agramontés, y que eran más bien simples legitimistas.

El 4 de julio de 1522, un imponente ejército de asedio se puso en marcha desde Pamplona. Aunque los autores no se ponen de acuerdo sobre el número de soldados que lo componían, es seguro que estaba formado por miles de hombres, y llevaban además un tren de artillería de 16 cañones, capaz de reducir a escombros, en pocas horas, el viejo y medieval castillo de Amaiur. El 6 de julio, los españoles acamparon en Ostitz, y al día siguiente se encontraban en Lantz, dispuestos ya a iniciar el ascenso del puerto de Belate y entrar en el valle de Baztan. En Amaiur, mientras tanto, los navarros atrincherados recibían cartas de ánimo y apoyo de sus amigos y partidarios, como aquella enviada por el exiliado navarro Sancho de Yesa, en la que se refería a ellos diciéndoles «gentileshombres de nuestra nación y linaje, ganaréis tanta honra cuanto jamás nación ganó».

Asalto al castillo
19 de julio de 1522 • Cae el castillo de Amaiur
El 13 de julio de 1522 quedó definitivamente formalizado el cerco español al castillo de Amaiur. Los navarros atrincherados dentro de la fortaleza quedaban así completamente rodeados, aislados y sin posibilidad alguna de recibir socorro exterior. Los esfuerzos del hijo del mariscal don Pedro y del señor de Belzunce por contactar con los sitiados fracasaron ante la superioridad enemiga, y se procedió a un duro y concienzudo bombardeo del castillo, a cargo de los 16 cañones españoles. Los restos maltrechos de Amaiur, recuperados hoy en día gracias a las campañas arqueológicas llevadas a cabo por la Sociedad Aranzadi, dan buena muestra de dicho cañoneo, puesto que han aparecido numerosos restos de metralla e incluso algunas bombas, de 15 kilos de peso, incrustadas en sus descalabrados muros. A pesar de todo, los navarros comandados por Jaime Belaz de Medrano rechazaron todos los intentos de asedio, e incluso el virrey español, conde de Miranda, fue herido en la boca de una pedrada, muestra clara del desesperado encarnizamiento del combate. El virrey se quejó en voz alta de la obstinación de los asediados, ante lo que Luis de Beaumont, navarro traidor que acompañaba a los invasores, le dijo que no tenía por qué asombrarse, puesto que «aquellos nabarros son».


El 19 de julio de 1522, con los muros del castillo reducidos a escombros y perdida toda esperanza de frenar por más tiempo a los asaltantes, Jaime Belaz de Medrano rindió el castillo al virrey español, a cambio de que se respetasen sus vidas. El hijo del alcaide, Luis Belaz, del que incluso los cronistas españoles afirman que «era muy valiente», se negó a capitular y entregar su espada, y los asaltantes tuvieron que reducirlo a mandobles. Después, los legitimistas muertos fueron enterrados en la iglesia de Amaiur, y los defensores capturados fueron encarcelados en Pamplona y en el castillo de Atienza, donde pasarían hambre y grandes privaciones. Dos semanas después de ser encarcelados en Pamplona, Jaime Belaz de Medrano y su hijo Luis aparecieron asesinados en su celda, arteramente envenenados, mientras que Miguel de Xabier, más afortunado, pudo salvarse al escapar del presidio intercambiando sus ropas con las de una misteriosa mujer que le llevaba la comida.

12 de agosto de 1522 • Voladura del castillo de Amaiur
Ya hemos visto que, tras la toma del castillo de Amaiur, consumada el 19 de julio, los navarros apresados fueron encerrados en diferentes prisiones, y que el alcaide Jaime Belaz y su hijo Luis fueron asesinados en su celda apenas dos semanas después. Eliminados estos incómodos obstáculos, quedaba todavía pendiente el destino del viejo gaztelu beltza baztanés, muy maltrecho tras el intenso bombardeo. En un principio se dieron órdenes encaminadas a su rehabilitación, pero el 30 de julio, de forma sorprendente, el virrey conde de Miranda ordenó su inmediata demolición, «de manera que no quede piedra sobre piedra». El 12 de agosto de 1522, el antiquísimo castillo voló por los aires hasta sus cimientos, en una explosión que pudo escucharse en todo el valle. Tan solo algunos despojos fueron salvados de la destrucción, como una pequeña pieza de artillería, ya inutilizada, que fue vendida al herrero de Elizondo para que la fundiese, o la puerta de hierro del castillo, que el beaumontés Martín de Ursúa se llevó para ponerla en su casa. Cinco siglos después sería redescubierta en la torre Jauregizaharrea de Arraioz, todavía acribillada por los disparos efectuados contra ella en 1522.


A partir del 2006, la Sociedad de Ciencias Aranzadi procedió a la sistemática excavación arqueológica del castillo de Amaiur. En las sucesivas campañas se pudo recuperar el trazado exacto de sus viejos muros, las torres circulares que los flanqueaban, algunas de las dependencias interiores y hasta un aljibe para acumular el agua de lluvia y poder soportar los asedios. En lo más hondo del depósito se encontraba aún el cubo con el que extraían el agua. Entre los escombros aparecieron además clavos, puntas de flecha y lanza, huesos de los animales con los que se alimentaban, multitud de trozos de metralla e incluso varias bombas intactas, así como una espada, fundida a fines del siglo XV, que había permanecido sepultada entre los escombros desde que se soltó de la mano de su dueño, en aquel trágico verano. Con gran esfuerzo se ha conseguido recuperar el viejo castillo, rescatándolo de las toneladas de escombros que lo cubrían, para que todos podamos homenajear a los navarros que dieron su vida por la independencia de su país. Amaiur... betiko argia!

9 de septiembre de 1512 • Rendición de Tudela

El derrumbe de las defensas navarras ante la invasión castellana dejó a las ciudades de la Ribera en una situación de indefensión total. El 17 de agosto, en previsión de lo que se les venía encima, habían lanzado ya una llamada de socorro. Especialmente importante se consideraba la posible caída de Tudela, puesto que era la auténtica capital de la Ribera y el principal bastión defensivo del sur de Navarra. Y sus temores se mostraron bien fundados, porque para el 21 de agosto Fernando el Católico, asentado en Logroño, había amenazado con destruir la ciudad si no se rendía de forma inmediata. El 28 de agosto habían caído Cascante, Corella y Cintruénigo. Se puede decir que casi se había completado la conquista de la Alta Navarra, donde en ese momento tan solo aguantaba Tudela, aparte de algún otro núcleo de resistencia aislado.


Mientras tanto, la situación en la capital ribera era ya desesperada, y se producían encendidas discusiones entre los vecinos que querían resistir hasta el final y los que pensaban que ya se había hecho suficiente, llegando a darse algunos enfrentamientos entre ellos el 3 de septiembre. Pero el apremio de las autoridades españolas era cada vez más insistente, y los plazos otorgados para la rendición se agotaban, enfrentándose de manera casi inminente a la posibilidad real de un saqueo de la ciudad, con la consiguiente destrucción de la misma y la pérdida irremisible de vidas humanas. Ante este hecho, el 9 de septiembre de 1512, la ciudad envió una última carta a los reyes Juan y Catalina, en la que les comunicaban la inevitable rendición ante los españoles. Acto seguido se formalizaba la capitulación. Las tropas españolas entrarían poco después en la ciudad, con el condestable de Castilla a la cabeza, flanqueado por los obispos de Santiago y Palencia. Es de suponer que, prácticamente a la vez que se producían estos hechos, los reyes de Navarra, refugiados en sus territorios situados al otro lado del Pirineo, leían la carta de los tudelanos, en la cual se les pedía que entendieran su situación, así como la decisión que estaban obligados a tomar, ante la inminente posibilidad de una destrucción total. Terminaban despidiéndose de sus reyes, diciéndoles que «quieran vuestras Altezas hallar más poblada esta su ciudad de nuestros hijos, que no de extranjeros».

10 de septiembre de 1512 • Invasión de la Baja Navarra

Tras el sometimiento de Tudela y de la práctica totalidad de la Alta Navarra, los españoles se volvieron hacia la Baja Navarra, cuya defensa encabezaban dos viejos enemigos, el señor de Agramont y su rival el beaumontés señor de Lusa. El coronel Villalba, como vanguardia del ejército que lideraba el mismísimo duque de Alba, se puso en marcha hacia allí con cerca de 4.000 hombres, sometiendo de paso aldeas que hasta entonces no habían visto pasar a los destacamentos invasores. Incendió el pueblo de Orreaga y asaltó el viejo monasterio, y pasó a continuación a Ultrapuertos. La principal plaza bajonavarra era Donibane Garazi, que estaba dotada de un cinturón amurallado y un castillo en la parte más alta de la colina en que se asienta la ciudad. Lamentablemente, como ocurría con la mayoría de los castillos del reino, estas defensas eran medievales y anticuadas, y no estaban preparadas para resistir los embates de la artillería, por lo que eran presa fácil para un ejército moderno. Algo que conocían sitiadores y sitiados. Se produjeron escaramuzas y choques con tropas navarras en las cercanías de Maule, pero podemos decir que la zona había sido ya controlada para el 10 de septiembre de 1512. Los navarros se dedicaron entonces a atacar las columnas españolas de abastecimientos, asaltándolas y desbaratándolas, hasta el punto de que pronto conseguirían que algunas unidades veteranas del ejército invasor llegaran a amotinarse por falta de paga y alimentos.


Los españoles dieron a Baja Navarra un trato especialmente cruel, como el mismísimo cronista español Luis de Correa dejó escrito. Correa relata que el obispo español Bernardo de Mesa dio carta blanca para que los soldados destacados en Baja Navarra destruyesen y saqueasen cuanto quisiesen, puesto que los navarros, como aliados de los franceses, eran considerados herejes. Dice, de manera literal, que les dio licencia «para usar de ellos como esclavos, así viejos como mozos, mujeres y niños, y poseer sus bienes». En esta locura destructora, localidades bajonavarras como Ainhize-Monjolose, Garriz y Huarte arderían por los cuatro costados, y el saqueo y las violaciones se repetirían durante días en toda la zona, en unos hechos que, posteriormente, el coronel Villalba justificaría por considerarlos necesarios para someter a la población mediante el empleo del terror.

5 de octubre de 1512 • La sublevación de Estella

Desde que el 22 de agosto de 1512 fuera tomada por las tropas españolas del duque de Alba, Estella se había mantenido en una engañosa tranquilidad, puesto que la fortaleza de la ciudad seguía en manos navarras, y la población tan solo esperaba una oportunidad para sublevarse. Los ocupantes eran conscientes de esa inestabilidad, y por ello acantonaron en la ciudad una fuerte guarnición, para mantenerla sujeta y vigilada. La ocasión esperada por los legitimistas se presentó por fin la primera semana de octubre. El 30 de septiembre de 1512, el rey Juan III de Navarra había anunciado, desde Donapaleu, su intención de recuperar el reino por la fuerza de las armas, y aquella misiva había espoleado al mariscal Pedro, retenido en Logroño, para huir a Baja Navarra y ponerse a las órdenes de su rey. Fernando el Falsario, que había entrado con su séquito en Tudela el 4 de octubre, recibiría furioso la noticia de la fuga de su valioso rehén. El mariscal, además, había llamado a sublevarse a los navarros y a su orden se levantaron castillos como los de Tafalla, Miranda, Santacara, San Martín de Unx, Salinas de Oro, Murillo el Fruto, Cábrega y Deio.


Este llamamiento tuvo especial relevancia en Estella, donde la población salió a las calles el 5 de octubre, armándose con lo que pudo y poniendo en fuga a la guarnición ocupante. Por desgracia, la insurrección estellesa careció de los necesarios apoyos externos, puesto que el contraataque del rey Juan III se estaba organizando con demasiada lentitud. La ciudad volvió a ser sitiada por una tropa de 3000 hombres, y Estella cayó de nuevo en manos españolas el 9 de octubre, sufriendo a continuación un concienzudo saqueo, en el que ardieron incluso los documentos de su antiguo archivo. El castillo de la ciudad aguantaría el asedio hasta el 30 de octubre, pero terminaría sufriendo idéntica suerte. El cronista Luis de Correa pone mucho cuidado en no relatar el carácter popular de la sublevación de Estella, pero sí que menciona de manera expresa las coacciones a las que fue sometida la población, obligada a trabajar en los campos, y el destierro al que fueron condenados los más activos legitimistas, a quienes el exsoldado español califica eufemísticamente como «hombres bulliciosos y escandalosos».

7 de enero de 1513 • Los españoles fortifican Pamplona | 50 fechas clave de la conquista de Navarra

A principios de enero de 1513, una vez se había producido la conquista y el primer intento legitimista del otoño de 1512, Fernando el Católico tenía dos ideas muy claras. Una, que los reyes de Navarra volverían a intentar recuperar el reino robado. Dos, que las viejas murallas medievales de Pamplona no eran ya operativas ante los avances de la artillería. Por ello se acometió la construcción de un nuevo y moderno castillo en la capital. El lugar elegido fue una explanada situada al sur de la ciudad, en el frente más desguarnecido, entre la actual Plaza del Castillo y el arranque de la Avenida de Carlos III.

Para conseguir la piedra necesaria se desmanteló el viejo castillo medieval construido en el siglo XIV en el cuadrante noreste de la plaza, el más cercano al hotel La Perla. Algo que no era suficiente para la nueva fortaleza. El 7 de enero de 1513 comparecían en la capital los representantes de los pueblos de la Cuenca de Pamplona, a los que se comunicaba la obligación de contribuir con su trabajo a las obras del castillo. Deberían aportar todos los carros y acémilas que tuvieran, para acarrear piedra, calcina y madera en grandes cantidades, y se les amenazó con fuertes sanciones en caso de no cumplir estas instrucciones. En los siguientes meses, las órdenes se extendieron a Elorz, Unciti, Aranguren, Egüés y Esteribar, e incluso a localidades más alejadas como Murillo el Fruto, Santacara, Mélida, Murillo el Cuende, Carcastillo o Pitillas. Se elaboraban, además, listas con los nombres de los vecinos desobedientes, a los que se impondrían multas y castigos.


El nuevo castillo era una soberbia fortaleza, tipológicamente cercana al castillo español de Salses, en el Rosellón (1503), a cuya generación castellológica pertenecía. Ambos suponían la superación de las últimas fortalezas medievales españolas, fundamentalmente las de La Mota de Medina del Campo (Valladolid, 1483) y Coca (Segovia, 1493). Y no digamos los viejos y obsoletos castillos navarros, cuyo más moderno exponente era la fortaleza palaciega de Olite (1414). Este castillo de Santiago tenía planta cuadrangular, con grandes fosos y torres de recinto circulares, que iban rematadas en alto por plataformas artilleras. Tuvo una vida efímera, a pesar de todo, puesto que fue derribado en 1590, y sus piedras empleadas en la construcción de la futura Ciudadela, con la que los españoles quisieron consolidar la conquista de Navarra y custodiar bien la pieza que tanto les había costado cobrarse.

CICLO DE CINE VASCO ITINERANTE "PAGAFANTAS"

Con un esperado retorno, y la proyección de "PAGAFANTAS", se inició el ciclo de Cine Vasco Itinerante 2019, actividad a cargo del profesor Carlos Gabilondo. Una nutrida concurrencia llenó el salón de lectura de la Biblioteca Popular Municipal Domingo F. Sarmiento en San Miguel.



domingo, 14 de julio de 2019

CICLO 2019 DE "ESCUCHANDO LIBROS"

EL CANTAR DE BERETERRETXE, TEMA DEL NUEVO ENCUENTRO DEL CICLO "ESCUCHANDO LIBROS"

 

De la mano de María Inés Mogaburu, el pasado sábado nos  sumergimos en las eresiak, tal es el nombre que reciben los cantares fúnebres medievales vascos, y de manera especial en una de ellas : el "Cantar de Bereterretxe". 

Un público, ya fiel seguidor de estos encuentros, disfrutó de una actividad, en la que hubo una introducción a este tipo de producción. Las mismas son creaciones realizadas por  mujeres vascas, durante la Edad Media. A través de los cantares se contaban historias, en las que se hacía referencia a hechos contemporáneos a las autoras de los mismos. A su vez, tenían la particularidad de que en ellos se incluían comentarios referidos a quien era, en cada caso, el protagonista del relato y otras personas que intervinieron en lo sucedido.

A esas explicaciones se le unió la proyección del vídeo "Barreterretxen khantoria" -, que compartimos al final de esta nota -, a la que se le sumó el recitado del mismo en castellano, por parte de María Inés Mogaburu, todo lo cual contribuyó a crear un clima de recogimiento propio de la temática abordada en el cantar. 

También hubo un tiempo para algunas consideraciones hechas desde el punto de vista de la psiquiatría, actividad que ejerce profesionalmente la propia María Inés Mogaburu.

Ahora nos queda esperar un nuevo encuentro de "Escuchando libros". La próxima cita será en el mes de noviembre. 

Las imágenes que siguen son un testimonio de lo vivido y compartido la pasada tarde del sábado, en San Miguel y al final, como decíamos unos párrafos antes, podrá verse el vídeo al que hacíamos referencia. 








viernes, 12 de julio de 2019

PRIMER ENCUENTRO DEL CICLO CINE VASCO 2019

~ SÁBADO 20 DE JULIO A LAS 19 hs ~ 



Actividad a cargo del profesor Carlos Gabilondo.


Son sus protagonistas
 Sabrina Garciarena (Claudia) argentina; Gorka Otxoa (Chema);
 Michel Brown (Sebastián); Julián López (Rubén); Oscar Ladoire (Tio Jaime).

Director
 Borja Cobeaga (2009) 88 minutos. Hablada en castellano.


Sinopsis 

Chema es un joven que decide dejar a su novia, porque “aspira a algo mejor”.  Sin embargo, no conoce a ninguna chica para su propósito. Una noche conoce a Claudia, una argentina de la que acaba enamorándose, pero que no tiene papeles de residencia. Sigue los consejos de su tío, otro fracasado en el amor, y hará lo posible por conquistarla, llegando incluso a mentir sobre su vida. Sin embargo, ella lo ve como un simple amigo y aprovecha en su propio beneficio el amor que Chema le profesa. La cosa se complica con la llegada del novio de Claudia, Sebastián.


Los esperamos en la Biblioteca Popular Municipal "Domingo Faustino Sarmiento".
Calle Sarmiento 1503 esquina Belgrano de la ciudad de San Miguel.
Provincia de Buenos Aires Argentina 

Entrada libre y gratuita.

sábado, 6 de julio de 2019

VIERNES 12 DE JULIO A LAS 18:30 HS ~ NUEVO ENCUENTRO DE "ESCUCHANDO LIBROS"

"EL CANTAR DE BERETERRETXE" 

El viernes 12 de julio, a las 18:30 hs, tendrá lugar una nueva entrega del ciclo 2019 de  "Escuchando Libros". El mismo se llevará a cabo en la Biblioteca Popular y Municipal "Domingo F. Sarmiento", ubicada en la calle Sarmiento 1503 esquina Belgrano, de la ciudad de San Miguel y estará a cargo de María Inés Mogaburu. En en esta oportunidad nos adentraremos en el "El Cantar de Bereterretxe"

Dicho cantar relata la trágica historia del caballero agramontés Bereterretxe, asesinado por el alcaide de Maule, en nombre del rey de Inglaterra, D. Luis de Beaumont, conde de Lerín, jefe de la fracción beamontesa.
Según el cantar, Bereterretxe fue sacado de su casa, llamada Espeldoi (en Larrañe), durante la noche de Pascua y asesinado en el camino de Maule. Su cadáver fue encontrado por Margarita la hija de la casa Espeldoi.

Pese a ser un poema medieval, sigue siendo una obra muy conocida y actual, que ha cautivado a generaciones de vascos e interpretado por cantores tradicionales zuberotarras y en diferentes versiones por Benito Lertxundi, Mikel Laboa o el grupo Ganbara.

Entrada libre y gratuita. ¡Los esperamos ! 



martes, 25 de junio de 2019

ASKATASUNAREN BIDEA CUMPLIÓ DIEZ AÑOS CON MUCHO PARA CELEBRAR

El viernes 21 de junio celebramos nuestro décimo aniversario.
Si en aquellos tiempos, nos impulsaba una ilusión, hoy se le suma la emoción que supone constatar que el recorrido fue consolidando el proyecto inicial.
Diez años pasaron desde el día que asumimos el compromiso de difundir la cultura vasca en San Miguel, lugar elegido por aquellos inmigrantes vascos llegados a la zona a partir de finales del siglo XIX.
Continuar con esta tarea, es el objetivo que nos proponemos y por el que trabajamos a diario.
Por lo mucho que tenemos ​para​ celebrar, compartimos un brindis, con todos quienes somos parte de Askatasunaren Bidea, acompañado de los tradicionales pintxos y hasta una torta de cumpleaños.
Deseamos agradecer por este medio y de manera muy especial, a las Instituciones y personas que nos han hecho llegar sus saludos y felicitaciones.
Los sentimos muy cerca, aún cuando la distancia en kilómetros con varios de ellos es grande.
Sentimos que lo que compartimos es lo que nos hace sentirnos muy cerca de todos.

Por todo eskerrik asko!
Las imágenes que siguen son el reflejo de la celebración.



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Los símbolos que nos acompañaron : la bandera de Nabarra y la ikurriña, las hojas de roble, símbolo de los derechos y las libertades vascas y el eguzkilore, protector de nuestra etxe (casa).







La señora Jorgelina Mansilla, directora de la Biblioteca Popular Municipal "Domingo Faustino Sarmiento", sede de nuestras actividades, junto a integrantes de la institución. 


El souvenir nos hará recordar este día. 





Una imagen que habla de celebración y futuro.