Elegimos el nombre ASKATASUNAREN BIDEA por ser el de la libertad un valor fundamental para el pueblo vasco, que compartimos plenamente. Valor fundado en el respeto, la solidaridad, el diálogo y el compromiso surgido del amor hacia el pueblo del que nos reconocemos parte.

San Miguel, provincia de Buenos Aires, República Argentina.

Para comunicarte con Askatasunaren Bidea podés escribirnos a askatasunarenbidea@gmail.com

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jueves, 3 de diciembre de 2020

EUSKARAREN EGUNA / DÍA DEL EUSKERA


 Euskaraldiaren jardueren esparruan,

Gaur euskararen eguna ospatzen dugu.

En el marco de las actividades de Euskaraldia,

hoy celebramos el día del euskera.


Gaur, abenduak 3, euskararen eguna ospatzen da.

Badakizu zergatik.

Hoy, 3 de diciembre, celebramos el día del euskera.

Conoce por qué.


sábado, 7 de noviembre de 2020

CINE VASCO ITINERANTE EN SAN MIGUEL

 


                              Esta es la última entrega del año de Cine Vasco Itinerante.
La actividad, a cargo del profesor Carlos Gabilondo, cumple su décimo aniversario.
Mediante el enlace https://www.youtube.com/watch?v=h1QhRRvZBYc&feature=youtu.be
ya podemos ver el corto "VOICE OVER". Y el 14 de noviembre a las 19:00hs,
nos comunicaremos con Carlos Gabilondo mediante el enlace facebook.com/euskacine
para intercambiar opiniones en vivo.
14ra. arte, eskerrik asko!

martes, 3 de noviembre de 2020

ASÍ COMÍAMOS POR LOS AÑOS 50

Uxue, Ujué, Atalaya de Navarra. El blog de Mikel Burgui

Así comíamos por los años 50.
¡Qué bueno que es el pan de Ujué! Si faltaba el pan... ¡mala cosa!

Antiguo horno casero de los muchos que hubo en Uxue

CUANDO ERA UN CRIO NO HABÍA COMIDA SIN PAN. 

El horno de casa. 
Uxue años 56-6O. El que esto escribe vivía con su tía Joaquina. Y la tía Joaquina era de las que todavía hacían el pan en casa. 
Había que hacer la masa en la artesa. Luego encender el viejo horno tradicional. Fuego de ramas de carrasco. 
En total eran diez, doce panes, para un par de semanas. Y cascarañas. 
La cascaraña es una torta hecha con la misma masa que el pan, pero con el añadido de aceite o manteca mezcladas con la masa. 
Al salir del horno se le espolvorea azúcar por encima. 

En primer plano y al fondo se pueden ver varias cascarañas.

Horneado del pan.
Se apartaban las brasas al borde circular del horno. Con una pala de mango largo se iban depositando en el centro del horno todas las porciones de la masada. 
Cuando el horno en todo su calor, mostraba el pan henchido y dorado, era hora de devolverlo crujiente, oloroso y apetitoso a la artesa de donde salió como masa.

Feliciana, Julia, Angelita, vecinas de mi tía, aprovechaban el horno todavía caliente para meter sus madalenas... que siempre se quedaba alguna en casa... 

¡Qué rico estaba todo aquello! El pan recién hecho... las cascarañas... las madalenas...

Aquellos desayunos.. 
Un trozo de cascaraña o una tostada de pan untada con ajo, aceite y sal, o la tostada con miel.. (las tostadas untadas con manteca no me gustaban..)

Y luego aquel café especial que no era café sino cebada tostada y molida revuelta con achicoria "El Árbol" antes de ir a la escuela....

Leche sí que echábamos a ese café... la leche de las cabras (máximo dos por familia) que mandábamos los de Ujué a la cabrería municipal.

El pan se comía acompañando a todo. 

Recuerdo aquellas meriendas tras salir de la escuela:

Manzanas, melocotones e higos del huerto de Basandía con pan. Uvas de la viña de Aliaga con pan. Un cacho de chocolate "La Gloria" con pan. Pan con miel encima. Rebanada de pan mojada con vino y con azúcar. Dulce de higos del que se hacía en casa sobre una buena tajada de pan... ¡Todos los productos caseros que os podáis imaginar!... pero... ¡todo con pan!

¡Hasta las moras del campo entraban bien con pan!

Ni el chocolate a la taza (desayuno distintivo de ciertos días festivos) se libraba de harina para espesarlo ¡ni de que untásemos pan en él!

¡Qué rico el pan "untau" en aquel chocolate! 

¡Anda que si en vez de pan era cascaraña lo que untábamos en el chocolate... ¡gozada completa!

Muy pocas veces nos librábamos de comer algo sin probar el pan. 

Obviamente, cuando comíamos rosquillas o madalenas no nos hacían comer pan.

También se puede decir que cuando nos íbamos al campo a buscar frutos silvestres: bellotas de encina, arañones, moras, pomas, modrollos nos llenábamos la barriga directamente de la mata... ¡sin comer pan!

El pan nuestro de cada día
El pan ha sido desde milenios el alimento principal, hecho con cereales.. o hecho a base de castañas, bellotas... 

Por algo en la oración que Jesús enseñó se pide "el pan nuestro de cada día"

Los demás alimentos también eran importantes, como por ejemplo las legumbres, las patatas, las berzas, los puerros .. etc.

Otros alimentos no eran tan asequibles de conseguir.. o de criar... Casi todas las carnes que comíamos eran de corral.. o provenientes de la caza.

No había dinero como para ir de continuo a la carnicería. En las cuatro carnicerías que conocí en Uxue se vendía carne de oveja, cordero y en tiempos más atrás (hasta lo de las maltas) de cabra y de cabrito. 

Por lo general, lo del cerdo no pasaba por la carnicería porque muchos vecinos hacían ellos mismos la matanza.

Muchas veces, cuando se iba al carnicero era para traer a casa cabecicas de cordero, menudos y demás casquería o aquella longaniza delgadica, delgadica que llamábamos "chiringa".

Alimentos al trueque.
Lo que no solía faltar en cada casa eran los productos derivados del cerdo por haber criado estos animales en casa o por conseguir sus productos al trueque con los demás vecinos.

A veces, los conejos y perdices de la caza, aves y conejos de corral y huevos se cambiaban en trueque con los vecinos o en la tienda para conseguir dinero u otros alimentos.

Mi padre bajaba miel a San Martin de Unx para cambiarla por aceite. Y a Murillo el Fruto a cambiar la miel por legumbres.

La panceta y el tocino que se comía en nuestra casa (y longanizas, morcillas etc) casi siempre eran adquiridos a trueque de algo.

¡Qué ricas eran las chulas con tomate! ¡Sí, chulas (lonchas de panceta o tocino "rayau") tan grandes y gordas como suela de zapato!

El pan era lo único que no podía faltar.
Tengo que reconocer que cuando mi infancia y dentro de cada casa, el pan era el único alimento que no podía faltar. El único alimento que te impulsaban a comer siempre.

Por ello comprendo cosas que se me quedaron grabadas en el cerebro: Aquellos capirotazos que me arreaba de mi padre en el cogote cuando sentados a la mesa me decía aquello de:

- Mocé, que comas más pan... ¡que t´has llevau tres cucharadas de lentejas a la boca sin comer pan!
Y es que el pan era al alimento más asequible...

Y de ración... ¡Qué tajadas de pan con el tocino gordo que acompañaba a las alubias o a cualquier otra legumbre o cocido! 

Tocino que llegaba del puchero ya blando... fácil de extender sobre el pan...

A veces, la comida del mediodía consistía solo en patatas cocidas aliñadas con sebo. Sebo que primero se derretía en una sartén al fuego del hogaril... 

¡Y qué ricas quedaban aquellas patatas! ¡Y qué ricos sabían los "chinchorres".. trozos de sebo sin derretir pero churruscados!..

Por supuesto que entre cucharada y cucharada de estas patatas con sebo... ¡bocado de pan!

Los grandes días festivos se solía hacer cocido... 

Primero se tomaba el caldo del cocido con sopas de pan, o con fideos, o con aquella sopa de letras... 

Luego los garbanzos con berza del cocido. Y por último, la carne del cocido aliñada en fritada con tomate y pimientos... 

Salvo en la sopa... ¡la tajada de pan siempre en la mano!

Y.. ¡ay, si no te comías la tajada!

En contados días ¡había postre de natillas!.. con una galletica María pa cada uno..

Fritadas y guisos con salsa.. ¡siempre comiendo pan!

Si había segundo plato y si era ajoarriero, chilindrón, carne guisada o alguna fritada con tomate... había que comer pan y al final... ¡untar más pan en la salsa!

Mi tía solía hacer fritadas "bortas". 

¿Y qué era una fritada borta? Pues solamente tomate frito las más de las veces... con un poco de cebolla a lo más A veces echaba un pimiento seco...

Ah, pero la fritada "borta" ¡debía comerse untando pan!

Cuando había más hortalizas a mano, la fritada "borta" evolucionaba y se convertía en "pisto" con calabacín, pimientos frescos... etc.

El pisto hecho con calabacín, tomate y pimento quedaba divino si se le añadía y revolvía un huevo batido... Y si se le echaba trocicos de jamón... ¡era el no va más!

El tomate no era producto de todo el año. Se embotellaba. Sí, en botellas normales y corrientes.. y se les echaba unos polvos cuando estaba llenas... antes de ponerles el corcho.

Los pimientos se ponían a secar en su temporada para así, secos, utilizarlos todo el año..

También había gente que deshidrataba (secaba) tomates.

Pan en el desayuno. Pan en la comida. Pan en la merienda. Y en las cenas, ¡no faltaba el pan!

En casa era costumbre de cenar a diario una especie de caldo-puré de patatas, tan caldoso que permitía echar cachos y cachos de pan...

Cuando la tía Joaquina hacia uno de esos purés especiales pero con puerro, zanahoria, patatas... solía freír trocicos de pan en la sartén para echarlos al plato... ¡ah que rico resultaba todo! 

Al final se dejó de hacer pan en casa.

Pan cabezón que hasta entonces se había hecho en los corrales del campo, en las casas del pueblo, se dejó de elaborar..

Al llegar los años sesenta, todo Ujué lo compraba ya en la panadería de Benito San Martín o en la de Félix Pena.

Había agricultores que dejaban el trigo convertido en harina en casa de los panaderos. Luego, día a día, el panadero apuntaba en una libreta la cuenta de los panes que se llevaban a cambio.
Los demás clientes, también tenían una libreta donde se apuntaban los panes que luego al cabo del mes, o al recoger la nueva cosecha, había que pagar al panadero... 

Guisos de sartén grande y caldero.

Los días de lluvia, de temporal o de nieve, los labradores se quedaban en el pueblo sin ir al campo.

Eran días de comer entorno al sartén grande.


El calderete de Uxué

El calderete de carne con patatas era una de las comidas tradicionales de esos días.


El calderete se podía hacer con carne de conejo.. y también con abadejo..

Todos los comensales metiendo la cuchara en el mismo sartén, poniendo la tajada de pan debajo de la cuchara en cada viaje a la boca.. pa no manchar...

El calderete de carne con patatas era una de las comidas tradicionales de esos días.

¡Y que rico era (y es) el caldo que quedaba (y queda) en el caldero para echar pan y comerlo bien remojadico!

El otro menú casero de días de lluvia y nieve y de estar sin salir de casa, era la sartenada de migas.

Las migas de Uxué


Pan de Ujué. Alimento básico. Las migas de pastor.

Pan cortado en migas aliñado con el sebo derretido en la sartén. Mata-hambres principal de labradores y pastores, esforzadas gentes del campo.

Pan cabezón de Ujué cortado en finas migas pero que ahora en cambio, son aliñadas con manteca, sebo, jamón y otros ricos tropezones.

Migas de Ujué: un plato encumbrado en lo más alto de la carta de nuestros restaurantes para delicia de los que nos visitan. 

Y en la base de todo ello, el pan cabezón. Nuestro pan cabezón.

UNA MELODIA FAMOSA CON LETRA DEDICADA AL PAN DE UJUÉ

¡Qué bueno qués el pan d´Ujué!

Fiestas de Tafalla de hace un montón de años.
Ese año sonaba con fuerza aquella canción nicaragüense que decía:

Son tus parjúmenes mujer
los que me sulivellan,
los que me sulivellan
son tus parjúmenes mujer...

A la salida de los toros, las charangas tocan su repertorio y entre tantas y tantas músicas de siempre, van y se ponen a tocar la de esa cancioncilla.

Y hete aquí que la mocina, en vez de cantar aquello de “son tus perfúmenes”, sigue la melodía y canta al unísono algo nuevo que se le adapta totalmente:

Qué bueno qués el pan d´Ujué
para tostadas d´ajo
para tostadas d´ajo
qué bueno qués el pan d´Ujué ...

Pan cabezón

Todos le cantan al pan de Ujué. 

Y ¿sabéis?. Han pasado los años y esa versión no ha pasado de moda. Se sigue cantando como el primer día. Con el mismo entusiasmo.

Y es que en Tafalla, durante todo el año y en las principales cafeterías y restaurantes de la ciudad siempre hay un cartelico que dice: "Hay tostadas con pan de Ujué".

En fiestas de Tafalla el panadero de Ujué hace horas extras para abastecer a la ciudad del Zidakos con pan cabezón.

En las madrugadas de fiestas, en las peñas y en los piperos, en las sociedades y en los txokos se hacen cientos de esas tostadas frotadas con ajo, con un chorrico de aceite extendido por toda la rebanada, unos granicos de sal.. 

¡Qué bien entran esas tostadas de mañanada!..

¡Y qué bien hacen entrar el vinico de la tierra!..

Qué bueno qués el pan d´Ujué.... 

Con ese estribillo la inventiva popular de Tafalla lo dejaron bien sentenciado.
¡Mejor publicidad no se le pudo hacer a nuestro pan!
                                                   ...................................................

Jose Felix Zubiri panadero de Ujué, hijo y nieto de panaderos (Casa Pena) sigue haciendo pan cabezón para la demanda local de las migas, para la hostelería de la comarca y la de Pamplona .. ¡y para las tostadas de ajo!

 En Casa Urrutia de Ujué, Manuel, hijo y nieto de panaderos, también elabora su propio pan y sus propias migas de pastor que ofrece a los clientes de su restaurante.

                                                    ...................................................

Para terminar, y ya que hablamos del pan de Ujué no me resisto a dar la siguiente receta:

RECETA DE LAS MIGAS DE UJUÉ.
Receta del Mesón Las Torres, Ujué.
Cheff: Ana Ibáñez Valencia.

Ingredientes para 6 personas:
Un pan cabezón seco cortado en migas, 150 gr manteca de cerdo, 50 gr sebo de cordero, 125 gr de jamón, ½ cabeza de ajos, ¼ k de tomate, 1 tazón de agua.
Elaboración:
Se echa la manteca de cerdo en la sartén. Se agrega el sebo de cordero, el jamón, los ajos picados y el tomate triturado. Se dora y a continuación se echa un tazón de agua y sal.
Dejar hervir 15 minutos y agregar las migas de pan revolviéndolas continuamente hasta que queden sueltas. Se sirven inmediatamente a la mesa, muy calientes..... y.... a comer.
¡Buen provecho!

Día de las migas de Uxué

Fuente: https://ujue-uxue.blogspot.com/2010/02/que-bueno-quen-es-el-pan-de-ujue.html


lunes, 26 de octubre de 2020

ÚLTIMO ENCUENTRO DEL AÑO DEL CICLO "ESCUCHANDO LIBROS"

"MARÍA Y JOSÉ" DE ARANTXA ITURBE


Cuando vamos acercándonos a fin de año, compartimos con la narradora María Inés Mogaburu, el último encuentro del año del ciclo "Escuchando Libros". 
En esta oportunidad nos trae  una narración que nos transporta al clima entrañable del cuento "María y José". Su autora es la escritora Arantxa Iturbe. 





ITURBE, Arantxa
(Alegia, 1964)

"Decidí mucho antes lo que quería hacer en la vida que lo que quería ser. Yo quería escribir. Y con esa intención me licencié en Ciencias de la Información. Suponía entonces que era la formación más adecuada para poder trabajar en aquello que me gustaba. Pero resultó que antes de llegar a la meta me enamoré de la radio. Descubrí que en el fondo me había confundido de objetivo. Lo que yo quería era contar, no tanto escribir. Y en eso se me han ido los años: contando, contando de todo y mucho en un magazine de radio.

A una compañera de trabajo, y amiga, le dio por preguntarme de vez en cuando, "pero, ¿tú no querías escribir?". La verdad es que yo escribía y escribo todos los días. Para contar. Para que nuestras palabras vuelen a través de las ondas, no para ser leídas por cualquiera. Hasta que un día comencé a escribir pensando que quizá lo que yo escribiera podría llegar a los ojos, y ¿por qué no?, al corazón de alguien.

He escrito, sobre todo, narraciones cortas. Seguramente porque no puedo separar mi profesión de mi afición. O quizá porque me gusta ser concreta, rápida y directa en lo que cuento.
He publicado un par de libros de narraciones (Ezer baino lehen -1992, Elkarlanean-, Lehenago zen berandu -1995, Alberdania-) y una crónica amarga sobre la maternidad (Ai, ama! -1999, Alberdania), por si a alguien le apetece leerlos. Pero no he perdido la vocación de contar a quien siente pereza ante las letras. La cuestión es coincidir. Cuento para que alguien me escuche, escribo para que alguien me lea. Y aun así, estoy segura de que si supiera que nadie escucha lo que cuento ni nadie lee lo que escribo, no cambiaría ni la profesión ni la afición. He acertado de lleno en ambas. Las dos me llenan el corazón. Y eso es mucho llenar".

Iturbe, Arantxa. "Biografía" in Olaziregi, M.J. (comp.) Pintxos. Nuevos cuentos vascos, Editorial Lengua de Trapo, Madrid, 2005.

©Estibalitz Ezkerra

Fuente de la información sobre Arantxa Iturbe ; 
:http://www.basqueliterature.com/es/Katalogoak/egileak/iturbe 


martes, 13 de octubre de 2020

ASÍ SE CONSERVÓ EL CORAZÓN DE CARLOS II DE NAVARRA

De: Ujué atalaya de Navarra. El blog de Mikel Burgui.

Carlos II de Navarra. Así le extirparon el corazón y las entrañas. Uxue, inspección del corazón en 1851, 1855 y 1886.

La noche en que murió Carlos II de Navarra.
En Navarra, como en otras reinos de Europa, el inicio del año se celebraba el 23 de marzo día de la Encarnación de Jesús en el vientre de Maria.

La noche del 1 de enero de 1386 moría en el palacio Real de Pamplona (hoy Archivo General de Navarra) nuestro rey Carlos II. 

Las entrañas del rey fueron llevadas a Roncesvalles. El corazón a Uxue.

Aunque en la tapa de la caja-ataúd del corazón esté escrito que murió la primera noche de enero del año de la Encarnación de 1386, hoy en día  decimos, utilizando el calendario actual, que murió el uno de enero de 1387

Dos artículos muy interesantes sobre el corazón de Carlos II de Navarra.

El  primero está tomado de la Revista Principe de Viana, número 16, año 1944.

Entre las paginas 285 y 287 encuentro in interesante articulo firmado con las iniciales F. Z. 

Desconozco quien es el autor, pero al ir leyendo compruebo que, visto cómo maneja los datos y sus pormenores, debió ser un buen conocedor e investigador del Archivo Real de Navarra.

El autor de este primer escrito relata la muerte del rey, su evisceración, traslado de su corazón y entrañas a Uxue y Roncesvalles y enterramiento de su cuerpo en el claustro de la catedral románica de Pamplona...

El segundo escrito es de Juan Iturralde y Suit historiador, miembro y secretario de la Comisión de Monumentos de Navarra, ensayista y pintor, fundador de la Asociación Euskara de Navarra.

Entre sus muchos artículos y publicaciones está un opúsculo con el titulo "Recuerdos de Ujué" del que copio la parte en la que habla de la apertura de la caja que contiene el corazón de Carlos II allá en 1851, luego en 1855 con el fin de fotografiarlo y cuando en compañía de Pedro Madraazo visitó Uxue.

Comencemos con el relato de F. Z. 

Muerte del rey y evisceración del cadáver.

Truculento relato de la disección del cuerpo de Carlos II para extraerle corazón y entrañas. Panegírico de la azarosa vida de nuestro Carlos II de Navarra.

Grabado: autopsia medieval


EN TORNO A UN CORAZÓN 

Articulo tomado de la Revista Príncipe de Viana número 16.

En la noche del 1° de Enero de 1387 en el palacio Real de Pamplona, agonizaba un Rey; era Carlos II de Evreux, rey de Navarra, a quien unos llaman «el Malo», mientras otros le apellidan «el Justiciero», abismal disparidad de criterio harto frecuente en la Historia cuando se trata de enjuiciar a los hombres que manejaron pueblos.

A la mañana siguiente, mientras todas las campanas de la vieja Iruña doblaban por su ánima, los peones Zuazu, Irusquieta, Daillo y Olaverri, en el claustro románico de la catedral (no de la actual, aunque sí emplazada en el mismo sitio, sino de la que en el siglo XII consagrara el Obispo D. Pedro de Andagoya, hundida en parte a fines del siglo XV) abrían la fosa en que había de ser sepultado; el rocín del hostelano Pedro Cia, alquilado para ese menester, transportaba la tierra que aquéllos extraían, lo cual da una idea de la mezquindad de las caballerizas reales.

Entretanto, en uno de los aposentos del palacio se ofrecía un macabro espectáculo; sobre una mesa yace un cadáver completamente desnudo; es el de Carlos II, el rey inquieto de azarosa existencia, ya masa inerte y putrescible, sobre la que van a cumplirse sus últimas voluntades.

Un hombre, con inconfundibles rasgos semíticos y hebraico atuendo, y que no es otro que el judío Samuel, físico del Rey, armado de acerado cuchillo que le da apariencia de matarife dispuesto a descuartizar una res, raja con mano firme («lo abrió en canal» reza la Crónica) el vientre del monarca.

Por el enorme boquete del que brotan tumultuosamente las vísceras, introduce impasible la diestra hurgando las cavidades reales como si buscase un determinado órgano quo ya parece haber encontrado, pues su mano abarca una masa carnosa de la que tira haciéndola emerger a la superficie; es el corazón, que sujeto por los grandes vasos, se resiste a abandonar el recóndito lugar donde latió, impulsado unas veces por la ira, otras por la ambición, también por la clemencia y no pocas, por la pesadumbre, pues la realeza no inmuniza contra el dolor y la adversidad, que no hay mortal que los soslaye. 

El judío, sin titubeos, con pulso seguro, secciona arterias y venas; la víscera queda libre entre sus sarmentosas manos, tintas por la real sangre; luego la introduce en uno de los dos picheles que Juan, el estañero del burgo de la Navarrería ha preparado para depositar en ellos los despojos de su Rey y por cuyo trabajo, según consta en la Crónica, cobró treinta y tres sueldos y tres dineros, exigua cantidad que pregona la modestia, tanto del artesano, cuanto de los materiales que se emplearon en la confección de los recipientes que habían de guardar los restos de un soberano.

A continuación, Samuel arranca las entrañas, que mete en el otro pichel, que al igual que el primero, contiene ya el adobo compuesto de mirra, áloe, y una porción de drogas más con que habían de conservarse según el procedimiento de la época y servir también para embalsamar el mutilado cuerpo del extinto monarca y cuyos ingredientes había proporcionado por cincuenta sueldos el especiero con ribetes de apotecario Pere de Añorbe.

Rociado el cuerpo con agua de rosas, se introdujo en el ataúd, en el que, a pasar de todo, su Majestad no ocupaba más sitio que el de cualquiera de sus vasallos.

La lúgubre faena fue acabada y de ello levantaron el correspondiente testimonio el Escribano de la Real Cámara, cumpliéndose así la primera parte de las disposiciones de Carlos II, que dejaba su corazón a Nuestra Señora de Ujué, las entrañas a Nuestra Señora de Roncesvalles, y su cuerpo a Santa María la Real de Pamplona, estilo muy usado de los Príncipes moribundos del medievo, ese de repartir los despojos de la muerte en diversos lugares a que se extendía su devoción y afecto.

Así quedó partido en tres porciones y por mano de un judío, el cuerpo de uno de los reyes más interesantes y discutidos, tal vez el más, de la dinastía navarra. Conforme a sus deseos, su cuerpo reposa en la Iglesia primada de Navarra. ¿Qué fue de sus entrañas?

Una pluma autorizadísima escribe sobre ese punto literalmente: «Se ignora el paradero del pichel destinado para Roncesvalles en 18 de Enero de 1387 y entregado ese mismo día a un acemilero del monasterio.

Habría llegado sin duda a Roncesvalles, pero aquí no se tuvo la estimación de las entrañas reales que de el corazón en Ujué.

Este permanece y los intestinos desaparecieron sin duda por valer mucho menos que el corazón, a pesar de ser ambos del mismo Rey». Y es que hasta entro las vísceras hay también sus categorías.

El corazón, después de más de cinco siglos, convertido en informe y deleznable piltrafa, sigue según deseo de su poseedor, ofrendado a Nuestra Señora de Uxúa en su basílica de Ujué.

El miserable despojo es aquel corazón que se agitó convulso por el furor cuando hubo de mandar ahorcar en el tristemente célebre puente de Miluce, a unos cuantos de sus vasallos que se enfrentaron con su Señor; es el mismo corazón que latió esperanzado en la cárcel de Alleux en que arteramente lo encerrara el Rey de Francia, hasta que fue libertado por unos cuantos bravos caballeros navarros.

El mismo corazón que palpitó impulsado por la ambición y la osadía en las plazas de París, enardeciendo con su elocuencia fogosa a los franceses que estuvieron a punto de sentarlo en el trono de San Luis.

El mismo corazón que en más de una ocasión sería invadido por la tristeza —nunca por el abatimiento ni el temor— como cuando en 1372.

«habiendo comprado ciertos paños de Abraham Hamet, judío de Pamplona, tan exhausta estaba su bolsa que no disponiendo de los treinta y cuatro florines (ni teniendo por lo visto quien le fiase), hubo de dar en prenda tres tazas de plata»;

El mismo corazón, en fin, que más de una vez habría de retorcérselo como hombre, para que dictase como Rey.

Carlos II de Evreux, Rey de Navarra, como todos los que imperan sobre multitudes, tenía dos corazones: el del hombre, que es el que arrancó el judío Samuel y que convertido en piltrafa sigue ofrendado a la Virgen Santísima de Ujué y el del monarca, que, como un atributo más de la soberanía, hubo de transmitírselo a su hijo y sucesor y que, al igual de tantos otros que rigieron destinos humanos, será siempre un arcano impenetrable, con lo cual no pretendemos decir que el del hombre sea un libro abierto, ni mucho menos. 

F. Z

Segundo relato

Como he dicho antes, es parte de un opúsculo de Juan Iturralde y Suit titulado "Recuerdos de Ujué" publicado en 1885.

En el siglo XIX la arqueta de madera que contenía el el envase del corazón fue abierta tres veces.

(esa arqueta esta diseñada para contener dentro de ella el pichel con el corazón).

Desde el siglo XVI en que a la caja se le hizo una reparación, no se volvió a tocar ni caja ni reliquia hasta  el año 1851.

Entonces descubrieron que el corazón estaba en un envase de latón con tapa de cristal.

La víscera yacía sobre unas gasas.

Encontraron dentro de la caja otro pichel (envase) donde el corazón estuvo hasta el siglo XVI.

El año 1855 se le fotografió por primera vez.

El año 1886 en la celebración del milenario de la aparición de la Virgen de Uxue se volvió a abrir la caja de madera.

Hornacina sobre la portalada Norte de la iglesia de Uxue.
Ahí estuvo el corazón de Carlos II hasta 1923.

El año 1851 esta hornacina fue abierta por don Aniceto Lagarde presidente de la Comisión de Monumetos de Navarra y Juan Iturralde y Suit, secretario y vicepresidente de la misma.

El corazón estaba dentro de su caja-ataúd.

La víscera fue fotografiada por primera vez en 1855 y a raíz de esta nueva apertura de la caja de madera y ver el envase del corazón.

Resaltamos que años mas tarde Iturralde y Suit volvió a visitar Uxue. Esta vez acompañando a un ilustre viajero: Pedro Madrazo, miembro de la Real Academia de la Historia, secretario perpetuo y miembro de la Comisión de Monumentos a nivel español, el cual estaba preparando el volumen sobre Navarra y Logroño de una serie de libros que tituló "España, sus Monumentos y Artes"... volumen que fue publicado el año 1886.

Tras esa visita es cuando Iturralde y Suit escribió su "Recuerdos de Ujué" dedicado a su "queridísimo y respetado amigo el Excmo. Sr. D. Pedro de Madrazo".

En 1886, dentro de las festividades del milenario de la aparición de la Virgen de Uxue al pastor, y en el día 16 de mayo en que vinieron  Pamplona y Beire, se abrió de nuevo la arqueta del corazón de Carlos II ante el deán de la catedral, regidores de Pamplona y numeroso público levantándose acta notarial del hecho.

El año 1923 la caja con su corazón fueron trasladados a una  hornacina al lado de la Virgen de Ujué donde están actualmente. El pichel que contiene el corazón se diseñó entonces.

El corazón, se exhibe sobre la caja-ataúd que lo guardó. En vez de estar cerrado en ella, fue colocado en un nuevo y artístico pichel de vidrio custodiado por dos pajecillos que portan las armas de Evreux y de Navarra a fin de que el devoto y el visitante puedan contemplarlo.

Sin más, vamos a leer lo que dice Iturralde y Suit (secretario de la Comisión de Monumentos de Navarra) que fue testigo y notario del hecho de abrir la caja y observar el corazón.

(..) .... Con respeto y encanto indecibles contemplábamos las severas naves del devoto templo, cuando tropezaron nuestros ojos con la siguiente inscripción, escrita con caracteres dorados en lo alto de un retablo: «Aqui está el corazón del Señor D. Carlos II, Rey de Navarra, año de 1386».

No es posible expresar el mundo de recuerdos, la vehemente curiosidad que estas palabras despertaron en nosotros; y como por circunstancias especiales podíamos satisfacerla sin cometer una profanación ni ser irreverentes—y estábamos para ello autorizados por quien podía autorizarnos—cedimos al deseo.

Abrióse la férrea puertecilla que cierra el nicho donde estaba depositado el corazón y extrájose el pesado cofre que lo contiene, cofre que no había sido visto desde el siglo XVI.

Es cuadrado, de unos 25 centímetros de lado, y lo forman gruesas y toscas tablas pintadas: en su frente y en la cara opuesta destácanse sobre fondo negro, ramajes amarillos groseramente trazados, y en el centro un gran corazón rojo entre dos pequeños escudos, con las armas reales de Navarra.

Los costados, rojos también, lucen las cadenas heráldicas de color amarillo, que quizá en su origen fue dorado; en la parte alta, en una faja blanca que rodea la arqueta, se leen estas palabras. escritas en caracteres góticos negros e inicial roja:

«Cor : mundum : crea : in : me : Deus: et : Spiritum : rectum : innova : in : visceribus : meis : »

La tapa es blanca exteriormente, y en ella se ve escrito lo que sigue en letras negras, góticas también:

«Aqui está : el : coraço : dl Rey : Do Karlos : qui : morio : en : Pampl : la : p : merá noch : d : jenero : l ayno : de : la : incarnato : de : nro : Seynnor. ml. ccc LXXX : el : VI : et : regno : XXXVII : ainos : et : vivio : LIIII : ainnos : IIII : meses : et : XXII: dias : Dios : por : su : mer : ce : li : faga : perdon : Amen.»

En la parte inferior de la tapa hay estas palabras: "Reparóse año de 1571".

El cofre de madera contiene dos actas—extendidas en las dos ocasiones en que fue abierto—y dos cajitas; una de ellas, esférica, de plomo, y partida, está hoy vacía; es la primitiva,

La otra rectangular, de latón y tapa soldada de cristal, encierra dos pequeñas esponjas, que quizá estuvieron impregnadas en sustancias químicas; un paño blanco, y sobre él un objeto de un rojo negruzco, con menudas cristalizaciones azuladas adheridas a su superficie, desecado y rugoso.

Es el corazón de Carlos II de Navarra. ¡Es el corazón de aquel Carlos el Malo que llenó con su nombre Europa entera; del personaje más temido de su siglo; figura extraña que se destaca gigantesca sobre el sombrío fondo de la Edad Media y en vano interroga la crítica moderna; guerrero impetuoso, político profundo, tribuno elocuentísimo e inteligencia superior!

Tirano cruel, soldado desleal, criminal horrendo, según unos: Rey justiciero y espíritu recto, según otros.

¡Qué terribles secretos se ocultaron en aquel corazón, y cuánto no hubieran dado por leer en su fondo los personajes célebres contemporáneos de Carlos el Malo; los reyes Felipe de Valois y Juan de Francia; el de Aragón; los de Castilla Alonso XI y Pedro el Cruel; Enrique de Trastamara, el Príncipe Negro, Beltrán Duguesclin, Corbarán de Lehet, el Captal del Buch y tantos otros!

En el seno del momificado corazón creíamos oír los rumores de la tormenta, y salvando tiempos y distancias en alas de la fantasía, reconstituíamos la vida del sombrío monarca y le veíamos en perpetua lucha con Castilla, Francia y Aragón; preso traidoramente en el horrible festín de Rouen; libertado de su cautiverio en Cambresis por cinco nobles navarros; recibido en triunfo en París, donde con su elocuencia producía una revolución, siendo secundado por su amigo el preboste de los mercaderes, Etienne Marcel; y llegando a soliviantar las turbas hasta tal punto que pisotearan las divisas o colores franceses y se pusieran en las caperuzas los de Navarra, obligando al Delfin a que lo verificase también; corriendo, más tarde, en socorro de la nobleza francesa, aterrada por la Jacqueria, y desbaratando. completamente a aquellas hordas de feroces bandidos; protegiendo a París que le recibía con su ejército a los gritos de ¡viva Navarra!; bloqueando después la misma ciudad sublevada y apoderándose de la Isla de Francia.

Secuestrado vilmente en Borja; galanteando gentiles damas y cautivándolas con su hermosa apostura y su talento; fraguando maquiavélicas combinaciones, o, quizá, criminales proyectos; vencido unas veces; victorioso las más; pero enérgico e indomable siempre; empobrecido por sus continuas guerras hasta el punto de tener que empeñar a un cambista su cinturón de plata; confesando y reparando noblemente la involuntaria injusticia de un castigo; buscando en la piedad un bálsamo para su convulsionado espíritu; y, por último, minado por horrible dolencia y muriendo quemado, víctima de trágico accidente en su palacio de Pamplona, mientras que en las calles de la sombría capital se escuchaba el rumor de una sublevación popular.

Cuando todo esto recordábamos, parecíanos, repetimos, ver en el impetuoso corazón las huellas de las pasiones como se observan las del torrente en el peñasco, y oírle latir; violento, de gozo, de ira, de entusiasmo o de dolor!... (..)..

Fuente : https://ujue-uxue.blogspot.com/2020/10/carlos-ii-de-navarra-asi-le-extirparon.html

domingo, 27 de septiembre de 2020

EN EL DÍA DE SAN MIGUEL  -  MIKEL DEUNAREN EGUNEAN


Estamos llegando al 29 de septiembre, jornada en que cada año celebramos el Día de San Miguel, en euskera, Mikel Deunaren Egunean. 

Al igual que nosotros, pobladores de la ciudad bonaerense de San Miguel; en Euskal Herria es celebrado por habitantes de distintos pueblos y lugares. Entre estos hay uno muy especial:  el del Santuario de San Miguel de Aralar, en Nafarroa. Para que lo ubiquemos con mayor precisión, verán que hemos incluido un mapa. 

Es precisamente en Aralar donde se tejió una leyenda que nos acerca en el vídeo que se puede ver a continuación, la narradora María Inés Mogaburu. Descontamos que la historia y el clima al que nos adentraremos mientras escuchamos la historia de Teodosio de Goñi, nos llevará hasta allí. 






HISTORIAS DE NUESTRA CIUDAD ...

DE CÓMO SAN MIGUEL ARCÁNGEL  LLEGÓ A SER NUESTRO SANTO PATRONO

Cuando viene acercándose el día de la celebración de la fiesta de San Miguel Arcángel, patrono de la ciudad en la que se encuentra Askatasunaren Bidea, queremos compartir algo de la historia de nuestra ciudad, que se relaciona con el Arcángel.

Diremos primero que nada que nuestra ciudad fue fundada, al igual que la de Bella Vista, por el francés Adolfo Sourdeaux. Si bien él era parisino, fueron muchos los vascos que llegaron a ella en los primeros años. Con el tiempo, junto a ellos se fueron afincando hombres y mujeres inmigrantes, provenientes de otras zonas de Europa, y mucho más cercano aún, sanmiguelinos y sanmiguelinas por adopción llegados desde distintas provincias, así como de Asia, países hermanos de América y África.

Estas tierras que hoy son parte del partido de San Miguel, inicialmente formaban parte del de Moreno. Este detalle ya vamos a ver qué implicancia tiene con lo que comentaremos más adelante.  

Corría el año 1872 y Adolfo Sourdeaux ya tenía dibujados algunos planos de la futura población y en ellos figura una capilla, que sería levantada frente a la plaza, en el lugar donde hoy está emplazada la Escuela n°1.

A su vez, años después, más precisamente en 1878, el señor José Lucas Ocampo, comenzó a realizar gestiones destinadas a solicitar autorización para fundar una capilla, algo que los vecinos expresaban como una necesidad. La curia le otorgó entonces tal permiso y de ese modo se inició su construcción. En este emprendimiento contó con el apoyo de una comisión de vecinos integrada, entre otros, por Francisco Planes, Pedro Semerena y Gregorio Verdún.

Es así como una muy humilde capilla se levantó a unos metros de lo que se había pensado sería su emplazamiento original. En este caso, sobre la calle Belgrano, frente a la plaza.

Sobre la misma, cuenta el historiador Ismael Munzón en su libro “Historia del Partido de General Sarmiento”:  “sobre su forma, diríamos con exactitud que revestía el aspecto sobrio e íntimo de los templos serranos: un ambiente rectangular y alargado…paredes blanqueadas, piso de baldosa roja, techo de teja a dos aguas…En el interior, una serie de bancos rústicos, alineados frente a un altar que ostentaba una pequeña imagen de San Miguel Arcángel donada por el P. Benito Pazos, cura párroco de Moreno”.


Imagen de San Miguel Arcángel donada por el cura párroco de Moreno


Es en esta imagen en la que quisiéramos detenernos, ya que su llegada no fue para nada ajena a lo que imaginamos como una verdadera aventura. Cuenta la tradición oral que, siendo una donación del párroco de Moreno, debieron ir a buscarla hasta esa población vecina. El camino que tomaron es el de la actual Ruta Provincial 23 (ex Ruta 202). Por entonces, de tierra y a menudo de difícil transitabilidad, sobre todo cuando llovía o lo había hecho en los días previos.

El relato que nos llega dice que ese día, quienes fueron a buscarla, emprendieron el regreso en plena noche y que por las dificultades que ofrecía el camino en razón de la oscuridad reinante, o al decir de gente de la época, la “algarabía” que reinaba entre los encargados del traslado, el carro junto con la imagen y quienes iban en él, cayeron desde un puente al agua, en la zona de Las Catonas. Tanta era la oscuridad y seguramente el ambiente de confusión del momento, que fue necesario esperar hasta la mañana siguiente para rescatar de entre las aguas a la imagen de San Miguel Arcángel. Imaginemos el momento y lo que supuso la llegada de la comitiva y el santo, a San Miguel …

Finalmente en el año 1881 se llevó a cabo la inauguración de la capilla, cuya madrina fue la señora Laurentina Masquere de Artigue.

En 1889, la capilla finalmente se convirtió en parroquia, en coincidencia con el momento en que se creó el partido de General Sarmiento. Dándose por entonces un notable crecimiento de la población, se hizo necesario reemplazar la capilla por una construcción más adecuada. Frente a ésto y al dictado de una ordenanza municipal, en 1891, un grupo de vecinos precedido por León Gallardo, Ventura Coll, Blas País, Carlos de Chapeaurouge y el Padre Francisco Mariani, se encargaron de todo lo concerniente al levantamiento de la nueva iglesia y la reunión de fondos para la misma.

Dos años después se colocó la piedra basal de la obra en terrenos donados por las sociedades de fomento San José del Pilar y San Miguel del Porvenir. El levantamiento del edificio estuvo a cargo de Santiago Coda, bajo la dirección de Isaac B. Lecuona. Los años que siguieron no fueron sencillos, por motivos económicos, hasta que el Concejo Deliberante, por pedido del intendente Ventura G. Coll, autoriza a éste disponer de la cantidad de dinero necesaria para continuar la obra.


La iglesia de San Miguel en su etapa de construcción 
y a  la izquierda la antigua capilla


El 29 de septiembre de 1895 se procedió a su inauguración. Aún faltaba mucho por hacer. En las descripciones de la época se hablaba por ejemplo de que faltaban revocar las paredes exteriores y el piso era de ladrillos asentados en barro. Lo cierto es que de a poco se fue completando. Se construyó el campanario, con una campana donada por la Sociedad Española, se colocó piso de baldosas, se revocaron las paredes, se pusieron gradas de mármol y se incluyeron otros detalles decorativos.

En 1939, el párroco, Padre Chacón junto con vecinos realizó obras que consistieron en agregar mármoles a las paredes y hermosos vitreaux en los ventanales. Las obras continuaron y hay dos años claves en este sentido: 1946 y 1950. Una de las personas que también tuvo parte importante en esto fue el Padre Arnaldo Blois. En algunos casos fueron mejoras sobre el original y en otras adecuaciones, como las que tuvieron lugar después del Concilio Vaticano II.



Imagen actual de la catedral de San Miguel tomada desde la Plaza

El 11 de julio de 1978, habiéndose creado la diócesis de San Miguel, por bula del Papa Pablo VI, cuya jurisdicción corresponde a la del antiguo partido de General Sarmiento y  que abarca los actuales partidos de San Miguel, José C. Paz y Malvinas Argentinas, la por entonces iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, alcanzó la jerarquía de Catedral y Santuario de San Miguel Arcángel. Mucho tiempo ha pasado desde aquella pequeña capilla hasta hoy …


 
Imagen actual de la plaza y frente a ella, la  catedral de San Miguel Arcángel


El tiempo ha pasado y queríamos compartir estos hechos, que son también parte de nuestra historia sanmiguelina. Sin lugar a dudas, si uno repara en el hecho de que, como nombramos al inicio, habían dos sociedades de fomento impulsoras del crecimiento de San Miguel,  vemos que el nombre de la población y la ligazón con su santo patrono San Miguel Arcángel, se fueron imponiendo por propia voluntad y elección de sus habitantes y que las dificultades que conllevó el traslado de la imagen, no hace más que mostrarnos la esperanza que tenían todos en el futuro que estaban ayudando a construir.


Fuentes:

Munzón, Eduardo I. Historia del Partido de General Sarmiento. La Plata, Ediciones La Plata, 1944

Segura, Mario. Te cuento San Miguel. Buenos Aires, Círculo de la Historia, 2010

Notas: 

Las imágenes en blanco y negro fueron extraídas del libro “Historia del Partido de General Sarmiento”.

Las imágenes en color fueron extraídas de la página en Facebook de la Municipalidad de San Miguel..