Elegimos el nombre ASKATASUNAREN BIDEA por ser el de la libertad un valor fundamental para el pueblo vasco, que compartimos plenamente. Valor fundado en el respeto, la solidaridad, el diálogo y el compromiso surgido del amor hacia el pueblo del que nos reconocemos parte.

San Miguel, provincia de Buenos Aires, República Argentina.

Para comunicarte con Askatasunaren Bidea podés escribirnos a askatasunarenbidea@gmail.com

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sábado, 23 de abril de 2022

CINE VASCO ITINERANTE

El próximo sábado 30 de abril a las 18:00 volvemos en forma presencial con

Cine Vasco Itinerante. Carlos Gabilondo nos trae en esta oportunidad

"Legado en los Huesos".

En la Biblioteca Popular Municipal Domingo F. Sarmiento.

Sarmiento 1503 Esquina Belgrano, San Miguel.

Entrada libre y gratuita.

Luego de la proyección compartiremos los comentarios de Carlos Gabilondo.


Sinopsis

Ha pasado un año desde que Amaia Salazar resolviera los crímenes que aterrorizaron

al valle del Baztán. Embarazada y decidida a dejar atrás lo vivido en Elizondo,

la vida de la inspectora se ve de nuevo alterada por un suceso inesperado:

el suicidio de varios presos que dejan una única palabra escrita en la pared

de sus celdas, "Tarttalo". Los peligros que Amaia creía haber dejado atrás regresan

con más fuerza que nunca y la inspectora deberá enfrentarse a este nuevo caso

en una vertiginosa investigación amenazada por la presencia de su propia madre.


martes, 18 de enero de 2022

UN CÁLIDO RECUERDO PARA NÉSTOR

Con profundo dolor hoy nos toca despedir a Néstor Fernández, miembro fundador de Askatasunaren Bidea que desde los inicios transitó este camino de libertad.

Un saludo a su familia y un cálido abrazo a Mariana a quien acompañamos con mucho cariño.

Goian bego Néstor

Foto con la que Mariana quiso recordar a su papá junto a su mamá.


miércoles, 8 de diciembre de 2021

NOCHE DE LIBROS 2021

Este viernes 10 y sábado 11, a partir de las 19:00 estaremos en la "Noche de Libros".
Te esperamos en el stand de la Biblioteca Popular Municipal Domingo F. Sarmiento.
Corredor Aeróbico. Av. Francia y Sordeaux.



martes, 30 de noviembre de 2021

SE NOS FUE ALMA

Sentimos dolor en nuestro corazón.

Es grande la congoja por haber perdido a alguien que hemos querido y que sabemos nos quiso de igual manera.

Siempre nos alentó y nos hizo un espacio para que podamos realizar nuestras actividades.
Estaremos eternamente agradecidos a Alma, una persona que siempre dio y se entregó con profunda generosidad, sin medir y sin pretender recibir algo a cambio. Daba porque en su esencia estaba el dar y el compartir.
 
Nuestro cariño a quien nos llamaba "los euskera" para referirse a los vascos.
Goian bego Alma!


Alma Inés Quiroga. Presidente de la Asociación Amigos de la Biblioteca Popular Municipal Domingo Faustino Sarmiento de San Miguel.



domingo, 28 de noviembre de 2021

CINE VASCO ITINERANTE EN SAN MIGUEL

"MAIXABEL"

Icíar Bollaín en su décima película ha llevado a la gran pantalla un tema áspero, complicado, de evidente debate social y especialmente controvertido. Basado en hechos reales, "Maixabel" nos habla del encuentro que tuvo Maixabel Lasa, esposa del asesinado Juan María Jaúregui, con dos de los verdugos de su marido: Luis Carrasco e Iban Etxezarreta que pertenecían a la banda terrorista ETA. La directora acierta al plantear la película desde la perspectiva emocional e íntima de los protagonistas, excelentemente interpretados por Luis Tosar y Blanca Portillo.

Fecha de estreno: 24 de septiembre de 2021. Directora: Icíar Bollaín. Música: Alberto Iglesias. Productora: Buena Vista International; Kowalski Films; Feelgood Media; ETB; Movistar+; Televisión Española. Editor: Nacho Ruiz Capillas. Diseño de vestuario: Clara Bilbao

Anticipadamente podremos ver el film en el siguiente link:

https://drive.google.com/file/d/1vg52q4wr4v8Q3-jld-vvwjib-fVUV4ve/view

Y el próximo sábado 4 de diciembre, a las 19:00 nos conectaremos con Carlos Gabilondo, mediante el enlace: facebook.com/euskalcine para compartir con él comentarios sobre el filme.


jueves, 12 de agosto de 2021

LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA QUE CARLOS II EMPEZÓ A EDIFICAR EN UXUE

Uxue, Ujué atalaya de Navarra. El blog de Mikel Burgui

Cuando Carlos II empezó a reinar en Navarra (1349) la nave gótica de Uxue ya estaba casi como la vemos hoy.

Según los últimos estudios (conocimiento de donaciones para las obras de la nave gótica de Santa Maria de Uxue, el estudio de la heráldica existente en la misma, el examen de su imaginería relacionada con la de los maestros del claustro de la catedral de Pamplona) se ha llegado a la conclusión de que el año 1349, en que Carlos II de Navarra accedió al trono, la nave gótica de Santa Maria de Uxue estaba prácticamente como la vemos hoy.

Se supone que dicha nave quedó paralizada a causa de las sucesivas oleadas de la peste negra ocurridas en 1348 y en 1362.

Como consecuencia de las mortandades que hubo y del consiguiente descalabro recaudatorio de las arcas del reino, se paralizaron las obras y se decidió dejar el interior de la iglesia tal como hoy lo conocemos.

No se quiso terminar la nave gótica, pero en cambio se iniciaron las obras de la Universidad.

Era 1376. Corrían tiempos de aparente mejor situación económica. Se volvió a trabajar en Uxue pero los esfuerzos de la corona no se destinaron a finalizar la iglesia gótica sino a hacer realidad un proyecto que Carlos II creyó más importante: levantar en Uxue un "Studium Generale", una Universidad de y para Navarra.

Muro exterior de las ruinas del edificio de la Universidad

La universidad de Tudela.

Anteriormente hubo un proyecto alentado por el rey Teobaldo II de Navarra (que reinó entre 1253 y 1270). 

Este rey intentó crear un "Studium Generale" para todo el reino a partir de un Estudio existente en Tudela. Intento que no llegó a cuajar.

El Estudio General de Uxue en las crónicas de cuatro importantes historiadores de los siglos XV, XVI y XVII.

El proyecto de Carlos II de erigir la Universidad en Uxue fue divulgado en las crónicas de varios prestigiosos autores:

- Garci López de Roncesvalles, tesorero del Rey Carlos III el Noble y buen conocedor de la Cámara de Comptos, menciona tal proyecto en un escrito suyo del año 1404, 25 años después de que se agotase la financiación.

- Años más tarde es el Príncipe de Viana (biznieto de Carlos II) el que lo recuerda en sus Crónicas de los reyes de Navarra.  

- Esteban de Garibay (siglo XVI) también se hace eco del deseo del rey de erigir una universidad en Uxue. 

- El padre José Moret cuando habla de Carlos II en sus Anales del Reino de Navarra (siglo XVII) dice que 

“en aquella época quedó agotada la Real Hacienda y que habiendo comenzado años antes el rey don Carlos la fábrica de poner allí una universidad para todo género de letras ... ( )..

1376. El proyecto de la Universidad del Reino de Navarra comienza a materializarse en Uxue.

Según los documentos de la época, fue el 22 de marzo de 1376 cuando el rey dio la orden de iniciar las obras del edificio que en Uxue conocemos como "la universidad" .

El abad de Iratxe Juan de Azanza fue nombrado comisario para recibir todas las rentas ordinarias y extraordinarias de la Corona para financiar la obra y ya estaba en Uxue en 1377.

El encargado de dirigir las obras iba a ser el arquitecto Juan García que años más tarde se encargó de las obras del palacio de Olite.

Al parecer Juan de Azanza estaba designado para ejercer de rector en la Universidad de Navarra en Uxue en cuanto el edificio estuviese en condiciones.

Las cuentas de los gastos de 1378 y 1379.

En la Cámara de Comptos existe un libro de cuentas en el que se apuntaron detalladamente los gastos ocasionados en obras realizadas en Uxue durante los años 1378 y 1379.  

Ya no eran obras en el interior de la iglesia sino para construir la bodega, cocina, refectorio y dormitorio para los usuarios del futuro Estudio General o Universidad.

Posiblemente sean de esta etapa constructiva el muro que encierra los tambores exteriores de la cabecera románica y las habitaciones y salas que ahí se instalaron.

Ábsides románicos del siglo XI y muro del siglo XIV.

Jimeno Jurío supuso que el 

“alto muro de la parte oriental próximo a la cabecera románica había sido emprendido por Carlos II en 1378-1379 para residencia real y gran hospital que diera cobijo a los pobres y romeros" 

El hospital de Uxue funcionó hasta el siglo XIX aunque parece que a través de los siglos fue cambiando de ubicación dentro de nuestro conjunto monumental.

En primer plano: Palacio de Carlos II

Posiblemente también es de esta misma etapa la imponente casa palacio de Carlos II que hoy es casa parroquial.


Cabe preguntarse si estos lugares que acabamos de mencionar también estaban relacionados con el proyecto del Estudio General de Navarra que Carlos II quería para Uxue.

Sin olvidar que también se pudieron contemplar como útiles para el proyecto los edificios y torres que hubo en el Castillazo, zona netamente militar de la cumbre de Uxue y que se alzaba en la parte norte detrás de la iglesia, haciendo de ambas partes un único bloque defensivo.

El único libro que conocemos sobre las cuentas de la construcción de la Universidad o Estudio General de Uxue es un cuadernillo de apuntes que se conserva en el Archivo de Navarra. Refleja los gastos en la construcción del edificio de la parte noroeste del actual conjunto monumental que en Uxue seguimos llamando “la universidad”.

Quizás un día aparezca algún otro libro de cuentas que pueda darnos noticia de la construcción de los otros edificios del siglo XIV que hemos reseñado.

Pese al momento bélico de los años 1378 y 1379, las obras de la universidad continuaron.

En 1378 las tropas castellanas perpetraron un fulminante ataque penetrando hasta muy dentro de Navarra. Pamplona quedo prácticamente sitiada.  

El palacio de Tiebas, donde entre 1371 y 1372 había vivido Carlos II, fue incendiado por el enemigo. 

El archivo del reino que allí se guardaba también ardió causando la desaparición de una gran parte del testimonio escrito de nuestra historia.

El rey no tuvo suficiente dinero con los caudales que las Cortes del Reino le otorgaron para organizar la defensa.
La situación era angustiosa. Tanto, que Don Carlos mandó ir a iglesias y monasterios a recoger candelabros, cálices y todo objeto que tuviera oro y plata para fundirlos y hacer moneda con la que poder financiar la guerra.

Aun así, en ese mismo año de 1378 y en 1379 se seguía trabajando en Uxue tal como aparece en el citado libro de cuentas. 

Eso demuestra la importancia que tenía lo que aquí se estaba construyendo.

Carlos II pidió el visto bueno al Papa para que la universidad de Uxue comenzase a funcionar.

Según relata José Javier Uranga en su "Ujué Medieval" el historiador Goñi Gaztambide escribió que Carlos II no pudo contar con la ayuda del obispo de Pamplona para sus planes de universidad, ya que el clero que atendía el Santuario de Uxue todavía dependía de Montearagón.

Nuestro rey dirigió una súplica al papa Gregorio XI que estuvo en el papado entre 1370 y 1378. Pero el rey de Aragón Pedro el Ceremonioso intervino para que este Pontífice impidiera que el Priorato de Uxue se independizase de Montearagón y para que no se autorizase el proyecto de la Universidad del reino de Navarra.

En 1386, cuando faltaba muy poco para que muriese Carlos II, se logró que el clero que oficiaba en el Santuario de Uxue pasase definitivamente a la total jurisdicción del Obispado de Pamplona pero ya era tarde. 

El rey murió la primera noche de enero de 1387 y no quedaban fondos para llevar adelante aquel proyecto de universidad.

José Javier Uranga en su "Ujué medieval" vuelve a citar al canónigo de la catedral de Pamplona Goñi Gaztambide en la parte en que este clérigo dice que durante todo el reinado de Carlos II se trató de cortar la relación dependiente del Priorato de Uxue respecto a Montearagón,

"incorporando de nuevo el clero que oficiaba en nuestra iglesia al Patronazgo Real de Navarra y poniendo en ella clérigos naturales de Navarra a presentación del monarca".

(El edificio de la iglesia, como parte indivisible del castillo de Uxue, ya era de Patronazgo Real desde el siglo IX al principio de nuestro reino).

Interior del edificio de la Universidad. Uxue

Foto: Ruinas del edificio que los uxuetarras conocemos como el de "la universidad". Según el libro de cuentas de 1378 y 1389 aquí iban a estar la bodega, cocina, comedor y dormitorio de los universitarios.

El historiador Carlos Martínez Álava en su libro "Ujué la montaña sagrada" opina que las diversas huellas de techumbres y mechinales que hay sobre los muros altos de este edificio parecen indicar que finalmente se completó.


Tras ser invadidos por Castilla en 1512, las piedras de este edificio, las de la muralla, torreón del homenaje y torres auxiliares que hubo detrás de la iglesia fueron desapareciendo.

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El latín era el idioma docente de las universidades

Desde la creación medieval de las Universidades hasta más o menos la Revolución Francesa, toda la docencia que se impartía en ellas y los trabajos de investigación que elaboraron maestros y alumnos se realizaron en latín.

Las universidades en la Edad Media.

Los estudiantes llegaban a las universidades habitualmente a la edad de catorce años o poco más, tras haber iniciado los estudios más rudimentarios con maestros que les enseñaban a leer y escribir y a adquirir un nivel suficiente de lengua latina. 

Los primeros años de la vida universitaria se dedicaban a los estudios del "Trivium" y el "Quadrivium".

- El Trivium comprendía la gramática, la dialéctica y la retórica.

- El Cuadrivium contenía la aritmética, la geometría, la astronomía y la música.

Después, el alumno entraría en contacto con estudios más específicos.

Era muy habitual abandonar los estudios sin obtener ningún título. 

Sólo una minoría continuaba con el estudio de las Artes a un nivel superior o con carreras más especializadas: Medicina, Derecho, Teología etc.

Muchas veces los estudiantes graduados en Derecho podían llegar a ejercer cargos gubernamentales en sus ciudades o reinos de procedencia.

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LOS CURSOS DE VERANO DE LA U.P.NA EN UXUE.
Bienvenidos sean a Ujué los cursos de verano de la Universidad Pública de Navarra.
Toda la vecindad de Uxue ve con agrado que la Universidad Pública de Navarra celebre cursos de verano dentro de nuestro conjunto monumental.
Y es que, sin lugar a dudas, la U.P.NA creada por decisión del Parlamento de Navarra y financiada por el erario público, es heredera directa de la que en este lugar quiso fundar Carlos II de Navarra.

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Bibliografía empleada para la elaboración de este articulo:

- "Historia documentada de la Virgen, del Santuario y Villa de Ujué." Jacinto Clavería. Gráficas Iruña, Pamplona, 1953, 295 págs.

"Ujué" número 63 de Temas de Cultura Popular de Navarra. José Maria Jimeno Jurío. Año1969.

"Ujué Medieval" de José Javier Uranga. Edición de 1984.

"Ujué la montaña Sagrada" de Carlos Martínez Alava. Año 2011. Editores: Fundación para la Conservación del Patrimonio Histórico de Navarra.

"Santa Maria de Ujué". Trabajos de varios autores. Edición coordinada por María Rosario Lazcano Martínez de Morentín.

Editores: Fundación para la Conservación del Patrimonio Histórico de Navarra
Año de publicación: 2011.

miércoles, 30 de junio de 2021

Unas reflexiones a 500 años de la batalla de Noain.

UXUE, Atalaya de Navarra. El blog de Mikel Burgui

PREAMBULO.

El 21 de julio de 1512 es un aciago día en la historia de Navarra. En esa fecha atravesaron la muga de Ziordia los ejércitos de Castilla capitaneados por el Duque de Alba, al que se le unió el Conde de Lerín con varios caballeros beamonteses.
La invasión y conquista de Navarra se había iniciado. Navarra, sin un ejército poderoso y con una debilidad manifiesta, estaba en franca inferioridad para hacer frente al invasor.

Cuatro días más tarde (25 de julio de 1512) las tropas del Duque de Alba estaban en torno a Pamplona. Cuando los pamploneses salen de la ciudad con intención de parlamentar, la respuesta del castellano fue tajante y clara: "Los vencidos no ponen condiciones a los vencedores"

Hasta diciembre de 1512 los invasores tuvieron que enfrentarse a los naturales en numerosos lugares de Navarra y pueblos y ciudades fueron cayendo en manos del ejército intruso...

Nuestros reyes regresaron en octubre de ese mismo año al mando de un ejército que mantuvo cercada la ciudad de Pamplona hasta el mes de diciembre.

Dibujo de Martintxo Alzueta. El invasor ordena construir en Pamplona el castillo de Santiago. Año 1513.

La tentativa fracasó. A raíz de todo ello y para asentarse militarmente Fernando el Católico mandó desmochar varios castillos (incluido el de Uxue) e hizo construir un castillo nuevo en Pamplona donde hoy en día se alza el Palacio de Navarra.

¿UNA INVASION PACIFICADORA?

Desde el relato de los vencedores, es decir de quienes invadieron Navarra y sus lacayos, se nos ha querido hacer creer que la invasión vino a traer la paz indicando que gracias a ello quedó pacificada y zanjada la disputa existente entre los clanes de agramonteses y beaumonteses.

Pero según dice el historiador Álvaro Adot Lerga en su libro "Juan de Albret y Catalina de Foix o la defensa del Estado navarro" el propio Fernando el Católico reconoció en una carta enviada a Diego de Deza, arzobispo de Sevilla que Catalina de Foix y Juan de Albret ya “tenían en paz y obediencia el dicho su reino” mucho antes de la invasión de 1512.

Expresivo dibujo de César Oroz. El soldado caído representa a Navarra. Su brazo cercenado símbolo de la Baja Navarra.

Tras años de ocupación y tres intentos fallidos de expulsar al ocupante, Navarra no sólo dejó de ser un estado independiente, sino que además quedó dividida en dos. A partir de 1527 la Alta y la Baja Navarra siguieron caminos diferentes cuando Castilla retiró sus tropas al Pirineo. 

La Navarra ultrapirenáica siguió siendo reino independiente hasta 1620, tras lo cual tuvo calidad de reino unido al de Francia. Por ello los posteriores reyes de Francia ostentaron hasta el siglo XIX el titulo de "Roi de France et Navarre".

EL PUEBLO LLANO DE NAVARRA Y LAS TROPAS DE CASTILLA.

¿Cómo se portó la soldadesca castellana con el pueblo llano de Navarra?

Hay constancia escrita de muchos incidentes provocados por la soldadesca del ejército ocupante con los vecinos de nuestros pueblos. 

Nos lo cuenta Pedro Esarte en un libro suyo titulado "Navarra 1512-1530. Conquista ocupación y sometimiento militar, civil y eclesiástico".

Nos lo cuenta Peio Monteano  en su libro "La Guerra de Navarra (1512-1529)" 

Interesantes también los trabajos de Aitor Pescador, Alvaro Adot y otros historiadores donde se comentan estas circunstancias.

Descontento popular con la soldadesca invasora.

Por otra parte, sería interesante acumular los datos que muchos historiadores locales van dando a conocer sobre los sucesos ocurridos en sus respectivos pueblos durante aquella época. 

Así llegaríamos a tener una imagen más general y nítida sobre los incidentes ocurridos entre las tropas ocupantes frente a los entes municipales y el pueblo llano tras la invasión.

Sería estupendo conseguir una imagen lo más aproximada posible que nos diese cuenta del grado de humillación de aquella gente sencilla, ayuntamientos y concejos frente a la destrucción de las murallas, castillos y casas fuertes de cada pueblo o ciudad. 

Además, podríamos saber mejor qué actitudes e imposiciones personales tuvieron los mandos y soldados ocupantes hacia los pobladores de aquella Navarra sometida y humillada por la reciente conquista.

EL SISTEMA DE ALOJAMIENTO DE LA SOLDADESCA.

Buena parte de la población de Navarra tuvo que alojar soldados del ejército castellano en sus hogares. 

En 1522 las Cortes de Navarra protestaron por los abusos que soportaban las poblaciones del reino en su obligada labor de alojar a los soldados, ya que muchas veces, ni pagaban por ser aposentados. 

Son numerosos los procesos en los que se solicitaba la exención del deber de alojamiento por los abusos que provocaba la soldadesca. 

La presencia de los soldados obligatoriamente alojados en los hogares navarros fue fuente continua de incidentes con la población. 

Hubo conflictos con el pueblo llano a causa del estilo de vida de los ocupantes. El frecuente retraso de sus pagas fue motivo para que la soldadesca recurriera al latrocinio para poder sobrevivir. 

Todo ejercido desde una postura altanera al sentirse miembros del ejército dominante en tierra conquistada.

Quedaron registrados casos de extrema gravedad cosa que se conoce gracias a que muchos pueblos dejaron por escrito sus quejas y peticiones a la autoridad y gracias a la documentación de procesos de casos dolosos (robos, enfrentamientos, muertes, estupros etc) que quedaron archivados en los tribunales.
Suponemos que ocurrieron muchos más casos que, por miedo, no fueron denunciados y que por lo tanto no fueron llevados a ningún tribunal.

1514. LOS NAVARROS, OBLIGADOS A TRABAJAR EN LAS OBRAS DEL CASTILLO DE SANTIAGO.

Pamplona tras 1512. En primer plano el castillo de Santiago mandado construir por el invasor.

En enero de 1514 el Virrey ordenaba a los pueblos de la Cuenca de Pamplona que, bajo pena de dos florines, acudieran a la capital con todas sus acémilas con el fin de transportar la cal y piedra necesarias para construir el nuevo castillo denominado "de Santiago".

Unos meses más tarde eran los pueblos de Murillo el Fruto, Carcastillo, Santacara, Mélida, Pitillas, Beire y Murillo el Cuende los que debían enviar medio centenar de carretas con sus bueyes para el acarreo de piedra. (Datos recogidos de "Las fortificaciones de Pamplona a partir de la conquista de Navarra" de Florencio Idoate).

A poco que escarbemos en la historia local de nuestros pueblos encontraremos testimonios parecidos.

LA INTENTONA DE 1516

Cuando Fernando el Intruso murió en 1516, volvió a haber otra intentona en la que toda Navarra se alzó contra el ejercito invasor. 

El cardenal Cisneros tomó las riendas de Castilla como regente hasta la llegada a la península de Carlos de Gante, nieto del Católico.
A esta nueva intentona de los navarros también le siguió otra derrota. La razón de la fuerza bruta del ejercito de ocupación volvió a prevalecer.
Aunque en 1512 se desmocharon unos veinte castillos (entre ellos el de Uxue) todavía quedaban muchos intactos.

Tras la derrota de 1516 el cardenal Cisneros ordenó la demolición de los muros que cercaban las poblaciones y de los castillos que quedaban en pie, dejando nuestro reino desarmado y sin lugares donde hacerse fuerte.
El coronel Villalba fue el encargado de hacer cumplir esta orden y es famosa la frase con que se dirigió al cardenal dándole noticia de las demoliciones: 

“Navarra está tan baxa de fantasía después que vuestra señoría reverendísima mandó derrocar los muros, que no ay ombre que alçe la cabeza”.

Los castillos propios de Navarra quedaron inutilizados. Cisneros acarició la idea de deportar toda la población de Navarra hacia Andalucía.
El castillo iniciado por Fernando el Falsario en Pamplona siguió construyéndose, aunque no estuvo completo hasta tiempos de su nieto Carlos I.

LA INTENTONA DE 1521
En 1521 el ejercito castellano quedo muy menguado en Navarra a causa de tener que acudir a sofocar el alzamiento comunero en Castilla.
En los reinos de Mallorca y Valencia también hubo alzamientos a comienzos del reinado de Carlos I, (entre 1519 y 1523) paralelamente a la rebelión de las Comunidades de Castilla.
Los navarros de a pie aprovecharon el menor número de soldados ocupantes para expulsar a los que quedaban en mayo de 1521.

El alzamiento fue espontáneo, sin esperar siquiera a que el ejército organizado por Enrique II y el rey de Francia pasara el Pirineo.
Hubo alzamientos en la comarca de Pamplona, Ulzama, Valdizarbe etc.
Los labradores que habían tenido que sufrir humillaciones y robos por parte de las tropas y trabajos forzados en la construcción del castillo de Santiago de Pamplona persiguieron a la soldadesca castellana hasta desarmarlos.

1521. Los castellanos bombardearon Pamplona desde la fortificación que mandó construir Fernando el Falsario.

El castillo de Santiago de Pamplona, que Fernando el Falsario mandó construir, se convirtió en refugio de las tropas castellanas que hicieron valer su poder bombardeando la ciudad, que se había alzado contra ellos. 

En esa escaramuza del bombardeo de Pamplona participó el capitán Íñigo de Loyola…

 
NAVARRA DIVIDIDA EN DOS.
Vinieron la derrota de Noain... lo de Amaiur... lo de Hondarribia... Y Navarra quedó partida en dos.
Carlos I de España y V de Alemania, ante la imposibilidad de dominar la Baja Navarra, mandó retirar sus tropas de aquel territorio, tras lo que empezaron a considerar aquel trozo de tierra navarra... ¡como Francia, como tierra extranjera!

1521-1524. LOS "PERDONES" DEL EMPERADOR.

Desde el momento de la conquista de 1512 hubo ciertos "perdones" por parte del invasor hacia los que resistieron. 

Fernando el Católico (para los navarros "el Falsario") hizo ir hasta Logroño a quienes quisieron congraciarse con él por medio de jurarle obediencia.

Aqui quiero resaltar que, como carne de cañón, a la cabeza del ejército castellano que luchó en la batalla de Noain hubo tropas cuyos componentes habían luchado contra el emperador en la Guerra de las Comunidades de Castilla. 

Una vez vencidos los comuneros, estas tropas consiguieron el "perdón" del ganador a cambio de estar en ese ejército que se abatió contra Navarra.

Tras la tentativa frustrada de recuperar la independencia el año 1522, Carlos V de España, el emperador, proclamó un "perdón" al bando que luchó a favor de los Reyes de Navarra.

No todos los legitimistas se retractaron. Hubo gente, que fieles a sus principios, nunca accedieron a rendirse ante el invasor de tal manera.

Tras la rendición de la plaza de Hondarribia en 1524 Carlos V de Alemania y I de España "perdónó" a los que habían peleado en aquella plaza (no a todos) ¡chocante ver a los naturales y leales al reino de Navarra pidiendo perdón al invasor!

Así, muchos del bando que luchó contra los invasores, conseguido el "perdón" del ocupante, pudieron recuperar sus Palacios (desmochados) de Cabo de Armería y su posición social anterior..

Debo apuntar que uno de los que resistieron en Hondarribia fue Martin de Rada que era Prior de Uxue, cosa que podéis ver mas ampliamente.

EL DIVORCIO ENTRE LAS CLASES NOBILIARIAS Y EL PUEBLO LLANO DE NAVARRA

En un anterior capitulo de este blog titulado "Inicio de la debacle de Navarra. Los señoríos creados para los hijos bastardos de la realeza" hablé de la creación de señoríos y la enajenación de pueblos a partir de Carlos III de Navarra a fin de encumbrar a ciertos vástagos de la realeza y a ciertos miembros de la nobleza, cosa que luego llevó al reino al desastre a causa de las enemistades entre los clanes de los beamonteses y los agramonteses.

Y mencioné como tras la conquista el rey de Castilla promovió un aumento de Cabos de Armería.

En cuanto a la alta nobleza mostré un cuadro donde consta quiénes fueron los encumbrados y en qué año recibieron titulo de nobleza.

Muchos componentes de esta nobleza (por no decir todos) intentaron medrar en la corte de Madrid o en tierras del Imperio.

Emparentaron con otros nobles del imperio español. En muchos casos (por no decir en todos) sus títulos y posesiones fueron absorbidos mediante casamientos por otras familias de la nobleza española.

Por otra parte, en aquel capitulo mencioné la lucha de los pueblos sometidos en señorío hasta que muchos de ellos consiguieron librarse de esas cargas señoriales que se les impuso antes y después de la conquista.

En otros dos capítulos de este blog comenté que por muy "buenicos" que aparezcan los navarros ante los mandamases de Madrid, éstos siempre han tenido (y tendrán) la sospecha de que todo navarro añora y quiere la independencia.

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Ahora, pasemos a mencionar los sufrimientos del pueblo llano de Navarra tras la invasión

LOS NAVARROS, OBLIGADOS A TRABAJAR EN LAS OBRAS DE LA CIUDADELA DE PAMPLONA.

Las actuales murallas y la Ciudadela de Pamplona fueron levantadas en tempos de Felipe II para afianzar el control militar español sobre la parte sur del Pirineo, parte del recién conquistado Reino de Navarra. 

Dos puntas de la estrella de la ciudadela apuntaban hacia dentro de Pamplona para defenderse de un posible alzamiento de los navarros.

Ciudadela y murallas de Pamplona en un plano francés del siglo XVIII.

El trabajo forzado de los navarros durante la construcción de las murallas y ciudadela de Pamplona.

De un escrito de Humberto Astibia titulado "Sobre las murallas y Ciudadela de Pamplona" entresaco las siguientes frases:

"La construcción de éstas y otras estructuras algo anteriores supuso para miles de habitantes de la Cuenca de Pamplona y otras localidades décadas de trabajos forzados.
Idoate (Las fortificaciones de Pamplona a partir de la conquista de Navarra,1954) cita para el año 1542 la cifra de unas 3.000 personas trabajando, de ellas unas 2.000 mujeres.
Requisados bueyes y caballerías y obligados a trabajar sin poder atender sus campos, los labradores pasaron todo tipo de penalidades, llegando, incluso, a morir de hambre".

Martinena (La Ciudadela de Pamplona, 1987) y Echarri (Las murallas y la Ciudadela de Pamplona, 2000) aportan datos sobre los atropellos del virrey español a la población y recogen el testimonio del licenciado Olano, quien en 1573 ponía en conocimiento del Rey de España el sufrimiento de una población mal pagada, prácticamente esclavizada; también las protestas en 1586 de los representantes del Reino en contra de los castigos públicos de cepo, a los que más de un peón se vio condenado.

Las necesidades de piedra, cal y madera fueron enormes. Idoate indica como en 1584 los vecinos de Lantz, Ostitz Anue y Ultzama se quejaban ante las Cortes de Navarra por la tala de 15.000 robles. En 1642 varios pueblos, ni siquiera avisados, vuelven a quejarse por la corta abusiva de árboles".

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INFILTRACION CASTELLANA EN LOS ORGANOS DEL REINO DE NAVARRA A PARTIR DE 1512.

Ya indiqué anteriormente que el ostensible incremento de nombramientos de cabos de Armería y  miembros de la nobleza de Navarra a partir de 1512 pudo tener como objetivo que el brazo nobiliario de las Cortes de Navarra fuese proclive al rey de Castilla que por derecho de conquista también se intitulaba rey de Navarra.

Los miembros del brazo eclesiástico de las Cortes de Navarra, (obispo, abades etc) también eran elegidos por el rey de Castilla.

Por si fuera poco, recordemos dos de las muchas conclusiones a que llegó la historiadora Maria del Puy Huici sobre esta época:

 1- Navarra estuvo largo tiempo bajo un ejército de ocupación. Una vez conquistado nuestro antiguo reino, hubo tropas que tenían como principal misión asegurar que tal estado de cosas fuese irreversible. 

2-  La señora Huici cree que en la cámara de Comptos está la historia del Reino, pero tras la conquista, esta Cámara ya no es el único cuerpo organizado, pues habían crecido el Consejo Real y la Corte Mayor, copando los castellanos los puestos clave de estos otros organismos.

¡ABAJO LAS QUINTAS!

Bajo este titulo el tafallés José Mari Esparza Zabalegi publicó un libro en cuyo prólogo se dice que:
"Navarra ha sufrido como pocos la extorsión militar, Tras 1512 los archivos navarros son un clamor contra tanto abuso y tiranía, denunciando robos, pillajes, talas, trabajos forzados y, sobre todo, exigencia de hombres para la guerra, ese "repugnante servicio" del que continuamente hablan nuestros antepasados".

LOS SEÑORIOS FEUDALES EN NAVARRA Y LA LUCHA DE LOS PUEBLOS PARA LIBERARSE DE ELLOS. 

Recordemos que aparte de los señoríos feudales regidos por la nobleza hubo señoríos eclesiásticos tales como el de la ciudad de Pamplona que fue propiedad del obispo durante siglos.

En toda la Ribera tudelana (tras ser conquistada en el siglo XII) hubo pueblos que cayeron bajo el dominio de señores y de órdenes religioso-militares como la de los Templarios y la de los Hospitalarios de San Juan.

También tenemos que recordar que hubo muchas localidades en toda Navarra bajo el dominio de los grandes monasterios y colegiatas: Roncesvalles, monasterios de Leire, Oliva, Iratxe, Irantzu, Urdax, Fitero,.. 

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EL EUSKARA ERA EL IDIOMA QUE OCHO DE CADA DIEZ NAVARROS UTILIZABA EN EL SIGLO XVI

Durante el siglo XVI, el ochenta por ciento de la población de Navarra se expresaba en euskara.
Peio Monteano, gran conocedor de la demografía de Navarra a través de la historia, coteja los datos sobre los fuegos y población existente en el siglo XVI obteniendo sorprendentes conclusiones.

Sabiendo los fuegos o familias que había en cada pueblo de Navarra y el idioma que era mayoritario en cada uno de ellos, Monteano llega a la conclusión de que durante el siglo XVI, ocho de cada diez navarros sabían euskara.

- Siete de cada diez navarros (el 70%) habitaban en la zona media y norte de nuestro antiguo Reyno, extensión netamente monolingüe en euskara (entrando Uxue en dicha zona).
- Uno de cada diez navarros (el 10%) vivía en otra zona intermedia donde sabiendo euskara también entendían o sabían castellano.
- Dos navarros de cada diez (el 20%) vivía en la zona sur, riberas del Ebro, zona principalmente monolingüe en castellano pero donde, tal como en la zona esencialmente bilingüe, también se daban casos de colectivos monolingües en euskara que podían vivir sin conocer el castellano.

EL PUEBLO HACE PUEBLO

- A la postre, sólo me queda mostrar mi admiración hacia el pueblo llano, hacia esos pueblos y esas gentes que pese a tener todo en contra mantuvieron vivo nuestro multisecular idioma. 

- Mi admiración a todos los pueblos que sometidos a señorío mantuvieron siempre una firme y multisecular lucha por volver a ser pueblos libres de semejantes cargas. 

- Mi admiración hacia todos esos pueblos de toda Navarra que, pese a sufrir en carnes propias la presencia de fuerzas extrañas, supieron guardar esa llama, ese rescoldo, de resistencia y lucha emancipadora.

domingo, 27 de junio de 2021

NOAIN, LA BATALLA QUE MARCÓ EL DESTINO DE NAFARROA

Pello Guerra. NAIZ

Hace quinientos años, Noain fue escenario de la batalla que iba a marcar el destino de Nafarroa. Tras haber sido liberado todo el territorio del yugo de los españoles apenas un mes antes, en mayo de 1521, la derrota franco-navarra supuso la pérdida de la independencia.

Domingo 30 de junio de 1521, 17.00 horas (en la actualidad, las 19.00). El intenso calor impregna el ambiente y caldea las armaduras y los coseletes de metal que cubren a miles de hombres. Pero muchos de ellos casi no lo sienten y solo están pendientes del enemigo que tienen en frente, mientras rezan pensando que en breves momentos se van a jugar la vida.

En una campa entre Noain y Ezkirotz, está a punto de librarse el combate que va a marcar el destino de Nafarroa, la única gran batalla campal de la conquista del reino pirenaico. Por un lado, las tropas de Carlos V, que suman casi 15.000 soldados, y frente a ellas, el ejército franco-navarro, con 7.000 efectivos, el mismo que un mes antes había liberado todo el territorio del yugo español. ¿Qué ha sucedido en ese tiempo? ¿Cómo se ha llegado a ese momento crucial?

En mayo de 1521, Francisco I de Francia y Enrique II de Nafarroa, el soberano que gobernaba los territorios de los Albret que seguían independientes tras la conquista española de Nafarroa de 1512, habían lanzado una ofensiva sobre el reino ocupado por el soberano español Carlos V al fracasar la vía diplomática.

La revuelta de los comuneros en Castilla había hecho que muchas tropas fueran retiradas de la Nafarroa conquistada, dejando desguarnecido un territorio en el que agramonteses y una mayoría de beaumonteses, hartos de una década de ocupación, miraban con buenos ojos el retorno de los Albret, los legítimos soberanos de Nafarroa.

Con el apoyo de buena parte de la población, el ejército liderado por el señor de Lesparre, o Asparrots como le llamaban los navarros, había liberado todo el reino en un mes y a las alturas del 6 de junio se encontraba en Viana.

Entonces, el general decidió continuar con su ofensiva cruzando el Ebro y poniendo cerco a Logroño. Lo hizo siguiendo las órdenes del rey Francisco I, que quería hacer el máximo daño posible a Carlos V, su gran rival por la hegemonía en el continente europeo, penetrando en Castilla para apoyar a los comuneros que seguían resistiendo al poder real después de su derrota en la batalla de Villalar.

Sin embargo, Logroño aguantó bien defendida por su guarnición, mientras las tropas de Lesparre no conseguían imponer un estrecho sitio a la ciudad y ellas mismas pasaban por problemas de abastecimiento. Además, no llegaban noticias de los comuneros, a los que Lesparre había enviado cartas para que se enfrentaran a las tropas de Carlos V como apoyo a su ataque.

Mientras, los gobernadores que el rey español había dejado al mando durante su ausencia para tomar la corona imperial, habían formado un ejército para responder a la ofensiva franco-navarra y avanzaban hacia Logroño con el apoyo de los beaumonteses que habían salido huyendo de Nafarroa con la llegada de los legitimistas.

Ante esa amenaza, Lesparre levantó el cerco de Logroño, cruzó el Ebro y acampó en Viana el 12 de junio, con el duque de Nájera, el virrey que había escapado de Iruñea un mes antes, y su cuñado el conde de Lerín apareciendo en la zona con sus unidades de caballería.

Esas posiciones se mantuvieron unos días, mientras el ejército español iba aumentando sus dimensiones gracias a la llegada de más efectivos. De los comuneros seguía sin haber noticias y se diluía la posibilidad de que atacaran por la espalda a las tropas que iban a lanzarse sobre los legitimistas.

Siguiendo el consejo de sus capitanes navarros Jaime Vélaz de Medrano, el señor de San Martín y Valentín de Jaso, Lesparre decidió replegarse hasta el curso bajo del río Arga, una posición más fácil de defender. El 19 de junio, el ejército franco-navarro se puso en marcha deteniéndose en su camino en Andosilla y Villafranca.

Una vez reforzados, los españoles también se movilizaron para invadir de nuevo Nafarroa. El 22 de junio, las tropas dirigidas por el condestable y el almirante de Castilla, y el duque de Nájera cruzaron el Ebro y tras acampar en Mendavia, siguieron avanzando por tierras del señorío del conde de Lerín, donde los soldados se dedicaron al saqueo sistemático de los pueblos que atravesaban para saciar su hambre a pesar de ser territorio beaumontés.

Los espías de Lesparre le informaron de que el ejército español contaba con unos 1.500 jinetes y unos 10.000 infantes, es decir, ya era una fuerza más grande que la que dirigía. Así que el general decidió seguir retirándose y obtener refuerzos mediante la llamada al apellido de los navarros, con el objetivo de reunir unos 4.000 soldados de la tierra.

Triunfos legitimistas en Lizarra y Zegarren. En ese avance hacia la capital, tropas españolas se acercaron a Lizarra para tomarla, pero el capitán Jaime Vélaz de Medrano salió al encuentro de los invasores y consiguió rechazar al enemigo.

Este no sería el único choque de armas favorable a los legitimistas. Para apoyar la ofensiva lanzada desde Logroño, tropas guipuzcoanas y navarros beaumonteses intentaron abrirse paso hacia Iruñea avanzando por Sakana, un ataque que ya se esperaban los partidarios de Enrique II.

Estos habían reunido en Altsasu hombres del mismo valle, además de milicianos de Iruñerria y de Lizarra, dirigidos por el señor de San Martín, hasta formar un contingente de unos mil soldados, que decidieron hacer frente al ataque en las inmediaciones de Irurtzun, en los campos de Zegarren. Las dos fuerzas se enfrentaron con violencia el 27 de junio, hasta que los legitimistas terminaron imponiéndose y haciendo prisioneros a los líderes de la fuerza atacante, los señores de Andueza y Berastegi.

Estas dos victorias reforzaron la impresión de Lesparre de la importancia de contar con más navarros en su ejército, que para cuando se produjo la batalla de Zegarren, ya se encontraba acampado entre Gares y Obanos, esperando a que se reunieran las milicias llamadas a movilización general y que Iruñea fuera abastecida en previsión de fortificarse en la capital. En esta particular "guerra" de movimientos, las tropas de Carlos V se habían desplazado del soto de Lerín hasta Baigorri, desde donde se enviaron fuerzas invasoras a Lizarra, que había quedado desprotegida ante la retirada del ejército legitimista. La noche del 28 de junio se presentaron las tropas españolas y la saquearon. En el castillo mayor se encontraba atrincherado el vizconde de Zolina, que poco después entregó la fortaleza ante la imposibilidad de defenderla.

El siguiente paso de Lesparre fue trasladar sus tropas hasta Tiebas para hacerse fuerte en ese punto. Su intención era cortar el avance español hacia la capital protegiendo el estratégico paso entre las sierras de Erreniega y Alaitz, pensando que un ejército solo podía acceder a Iruñerria por esa zona. El general necesitaba tiempo. En cuatro o cinco días, Iruñea estaría abastecida con el trigo que se estaba cosechando en ese momento, lo que le permitiría encerrarse en la capital y esperar al ejército de socorro que Francisco I estaba formando y que estaba integrado por unas 300 lanzas de caballería y 6.000 mercenarios suizos y alemanes, las tropas de elite del momento.

La jugada de Francés de Beaumont. Lesparre parecía tener la situación controlada, pero entonces entró en escena alguien que lo iba a cambiar todo. Se trataba de Francés de Beaumont, un joven pero experimentado militar navarro que era el primogénito del señor de Arazuri.

Conocía la sierra de Erreniega a la perfección y los pasos de arrieros que llevaban a Iruñea a través del monte. La noche del 29 de junio cruzó la sierra por esos caminos, que no estaban siendo vigilados, y con 50 jinetes acorazados, se internó sin oposición por territorios situados detrás del ejército legitimista para después regresar a las posiciones españolas e informar de lo fácil que había resultado su incursión.

Al amanecer del domingo 30, los generales españoles se reunieron y decidieron evitar el fortificado paso de Tiebas y cortar la retirada de Lesparre hacia Iruñea llevando su ejército por la misma ruta utilizada la noche anterior por Francés de Beaumont.

Guiadas por beaumonteses, las tropas españolas ascendieron por Erreniega y, tras cinco horas de marcha, terminaron llegando a las inmediaciones de Ezkirotz, donde empezaron a levantar su campamento. Habían conseguido rebasar a los franco-navarros.

Al mediodía llegó a la posición legitimista de Tiebas la sorprendente noticia de que los españoles estaban a sus espaldas. Lesparre había quedado copado por un enemigo que empezaba a descansar tras la larga marcha y que todavía podía recibir más efectivos, ya que se enviaban refuerzos desde Aragón.

El general consideró que no quedaba más opción que combatir y cuanto antes, a pesar de que si esperaba unas horas, podría ver reforzadas sus filas con los navarros que habían respondido a la movilización general, pero que todavía estaban en camino. De hecho, la mitad de los hombres movilizados en toda Nafarroa no llegaron a tiempo para participar en la batalla.

El ejército franco-navarro partió de Tiebas y, tras rebasar Noain, se situó en un extremo de la meseta en la que se encuentra actualmente el aeropuerto, según apunta Peio Monteano, uno de los historiadores que más ha estudiado los pormenores de esta batalla. Al conocer su presencia, los españoles se prepararon con rapidez para combatir.

7.000 frente a 15.000. Hacia las 17.00 horas, los dos ejércitos estaban desplegados frente a frente. El franco-navarro contaba con unos 1.200 jinetes, 5.500 infantes y 11 grandes cañones; y el español con unos 2.000 jinetes, 12.500 infantes y un número desconocido de piezas de artillería, según cifras recabadas por Monteano.

Ante su clara inferioridad en infantería, Lesparre fiaba el triunfo en la inminente batalla a la artillería y la caballería pesada francesa, los temidos gendarmes. Los once cañones fueron emplazados en un pequeño altozano y por detrás se situó la infantería en tres escuadrones. El central y uno de los laterales estaban integrados por gascones y en el otro flanco estaban los navarros, dirigidos por Pedro de Navarra, hijo del encarcelado mariscal. Completando las dos alas se encontraba la caballería pesada francesa y la ligera, integrada por navarros.

El ejército español se distribuyó en tres escuadrones de infantería de unos 4.000 hombres cada uno y en vanguardia se situaron medio millar de jinetes dirigidos por el duque de Nájera, que estaba acompañado por el núcleo duro de los beaumonteses, con el conde de Lerín a la cabeza. Por detrás se encontraba la batalla real, es decir, un millar de hombres de la caballería pesada y finalmente medio millar de jinetes ligeros. La batería de campaña que habían conseguido trasladar en su paso por Erreniega estaba en una posición demasiado baja para resultar efectiva.

La batalla comenzó con la artillería francesa abriendo fuego. Las once bocas de bronce alcanzaron a los escuadrones de infantería españoles. La caballería ligera se dispersó y muchos soldados salieron huyendo o se tiraron al suelo para salvar la vida. Aprovechando que se había roto la formación, Lesparre se lanzó al ataque con la caballería pesada encabezando la carga en persona. El desconcierto se apoderó de las filas españolas y parecía que el ejército franco-navarro podría hacerse con la victoria.

Pero entonces los generales españoles reaccionaron avanzando su posición para frenar la estampida de sus soldados al grito de "Acordaos que sois españoles". Al mismo tiempo, la caballería cargó para apoyar a la infantería, que consiguió rehacerse y se revolvió contra los jinetes franceses.

La superioridad numérica y la veteranía de las tropas españolas empezó a imponerse. Los caballeros galos iban cayendo atravesados por las lanzas o los disparos de las armas de fuego del enemigo.

El propio Lesparre fue derribado por un jinete que le golpeó en el yelmo, destrozándole la visera y dañándole gravemente el ojo izquierdo. En medio de los españoles, el general reconoció a Francés de Beaumont, que años atrás había combatido en el ejército francés, y se rindió a él. A escasa distancia, su segundo, el señor de Tournon, era apresado por el capitán Donamaría. La caballería gala había sido derrotada.

La artillería francesa todavía realizó una nueva descarga, pero no pudo frenar el avance de la infantería española, que se lanzó sobre la legitimista. De nuevo la abrumadora superioridad numérica se impuso y entonces comenzó la desbandada, con franceses y navarros huyendo a la desesperada hacia Iruñea seguidos por el enemigo.

En unas dos horas, los españoles habían ganado la batalla de Noain, imponiéndose gracias al mayor número de efectivos de una infantería bien provista de armas de fuego, en lo que iba a ser la nueva forma de hacer la guerra en el siglo XVI, con la caballería perdiendo preponderancia en el combate.

En el lugar de la batalla yacían los muertos en la lucha, ¿pero cuántos? Los generales españoles que combatieron en Noain estimaron que los franco-navarros habían sufrido 5.000 bajas entre muertos y heridos. El coronel Gómez de Butrón apuntó 2.500 muertos entre los legitimistas y otros cronistas elevaron la cifra a 6.000, frente a 300 españoles. Tomando como referencia los efectivos en lucha y los caídos en otras batallas registradas en esa época, el historiador Peio Monteano considera que las bajas del ejército franco-navarro "no superarían el millar de muertos, que ya es bastante".

Entre los legitimistas caídos en el combate, destacaba Carlos de Mauleón, señor de Traibuenas y sobrino del mariscal. A consecuencia de las heridas sufridas en la batalla, también murió poco después Martín de Xabier, tío del futuro San Francisco de Xabier.

Los partidarios de Enrique II que consiguieron sobrevivir huyeron hacia Iruñea o hacia el norte directamente, mientras los soldados españoles se dedicaban a saquear los pueblos de los alrededores de la capital. Los franco-navarros que se refugiaron en la ciudad descartaron la posibilidad de fortificarse en ella, ya que eran pocos hombres para defenderla (algo más de mil), no contaban con víveres para resistir un asedio y las autoridades eran beaumontesas, aunque en mayo hubieran jurado fidelidad al rey Enrique II. Así que antes del amanecer, abandonaron Iruñea dejando una pequeña guarnición francesa en el castillo de Santiago, la fortaleza levantada en el sur de la ciudad a raíz de la conquista de 1512.

El 2 de julio, las tropas españolas entraban en la capital y tres días más tarde, las negociaciones entabladas entre Francés de Beaumont y el mando de la guarnición terminaron con la entrega del castillo. El 5 de julio, los últimos galos salían de la ciudad camino de Orreaga.

Tras la caída de Iruñea y ante las cartas intimidatorias enviadas por los triunfantes generales españoles, el resto de grandes poblaciones de Nafarroa no tardaron en someterse. Con la misma rapidez con la que el reino se había liberado en mayo de la sumisión de los españoles, cayó de nuevo en poder de los invasores, que además volvían con ganas de revancha tras tener que emplearse a fondo para reconquistar el territorio del que habían salido huyendo hacía unas semanas.

A partir del verano de 1521, los españoles pusieron en marcha una represión sin precedentes para castigar la determinación con que la mayoría de los navarros había colaborado con el ejército legitimista. Sin embargo, ese apoyo volvería a hacerse patente poco tiempo después, en septiembre, cuando una nueva ofensiva liberaría la Nafarroa cantábrica y el castillo de Amaiur, que en julio de 1522 escribiría otra de las páginas más recordadas de nuestra historia.


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