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viernes, 5 de julio de 2013

SAN FERMÍN, MITO Y LEYENDA


Siete de julio. La imagen de San Fermín es sacada en procesión por las calles de la vieja Iruña.
Los concejalas y concejales del ayuntamiento vestidos de gala, la guardia urbana con vistosos trajes, cascos relucientes y penachos verdes, el cabildo catedralicio con todos sus canónigos presididos por el Arzobispo, las cinco cruces parroquiales de la antigua Pamplona, representantes de las antiguas hermandades gremiales, maceros, banda de música, dantzaris, comparsa de gigantes, escoltan al santo mientras una multitud se agolpa a los lados por todas las calles del trayecto.
En varios sitios del recorrido corales, ochotes, rondallas, joteros, le cantan al santo desde la calle, desde balcones......
Todo parece indicar que se festeja a alguien importante.
Este articulo pretende desmitificar una creencia que para muchos navarros es algo así como cuestión de fe que no se puede poner en duda.

LAS FERIAS DE PAMPLONA.
A comienzos del siglo XIII se celebraban en Pamplona dos días de ferias los días 23 y el 24 de junio, coincidiendo el comienzo del verano, que posteriormente se pasaron a celebrar a partir de la festividad de San Pedro.
Luego, había otras ferias más importantes a partir del 10 de octubre. Estas ferias de octubre se organizaban desde el año 1324 y duraban siete días por privilegio del rey Carlos I de Navarra y IV de Francia.
En 1381 por privilegio del rey Carlos II de Navarra la feria del 10 de octubre pasó a ser feria franca.
Como las ferias eran lugares de encuentro de mercaderes, ganaderos y aldeanos, eran también pretexto para la fiesta y el jolgorio, sobre todo a nivel de ganaderos y vendedores, pues el dinero fresco corría con más frecuencia que el resto del año.
A una con las ferias en los archivos aparecen menciones a las corridas de toros como parte de la tradición festiva de esos días.
Estas dos ferias y fiestas de Pamplona, las de fin de junio y las de octubre, se unificaron en 1591 pasándolas al 7 de julio para aprovechar el mejor tiempo y la mayor duración del día por haber más horas de sol.
Actualmente Pamplona tiene dos días de feria ganadera, uno el 7 de julio y otro el 29 de septiembre.


LA IGLESIA HA TRATADO SIEMPRE DE PONER UN SANTO POR ENCIMA DE LAS FIESTAS CIVILES.
La santa madre iglesia se ha tomado muy en serio lo de "cristianizar" cualquier fiesta civil. Siempre ha tratado de poner un motivo religioso en las fechas en que el pueblo llano celebraba los solsticios, el fin de la cosecha y los días de feria, como los de Iruña en este caso. El objetivo: ningún día festivo sin ponerlo bajo un santo.
Así las fiestas ya no eran las de las ferias, o las del solsticio o las de principio de primavera o las de fin de cosecha, sino las dedicadas al Santo propuesto por la Iglesia (novenario, misa, sermón, procesión) en donde el clero tomaba todo el protagonismo.
El 10 de octubre día de inicio de la feria mas importante de la capital del Reyno fue casualmente dedicado a San Fermín por el cabildo de la catedral de Pamplona.
Al cambiar la fecha de las ferias el cabildo catedralicio también cambió el día del santo al 7 de julio. En este día se festeja a San Fermín como presunto primer obispo de la diócesis de Pamplona.
Como ejemplo actual de apropiamiento de lo profano por parte de Iglesia tenemos la Escalera de San Fermín: (uno de enero dos de febrero, tres de marzo etc.) que a lo sumo se celebraba en alguna peña como evento gastronómico. Desde hace unos pocos años la parroquia de San Lorenzo en cuya iglesia está la capilla de San Fermín celebra la "Escalera" con una misa muy navarrica con muy simpático sermonico elogiador del santo.


¿QUIEN ERA SAN FERMÍN? ¿EXISTIÓ DE VERAS? PRIMERAS NOTICIAS DEL PRESUNTO SANTO.
Para desarrollar este tema recurro, una vez más al maestro, al siempre bien recordado José María Jimeno Jurío.




EN AMIENS HABLAN POR PRIMERA VEZ DE SAN FERMÍN CINCO SIGLOS MAS TARDE DE SU SUPUESTO MARTIRIO, PERO CUATRO SIGLOS ANTES QUE EN PAMPLONA.
La primera noticia de la existencia de San Fermín vino de Amiens. Pero, ¡ojo! en Amiens no hay noticia de este santo ni de su culto hasta finales del siglo VIII.

En el siglo VIII aparece un Fermín confesor en una letanía del monasterio de Santa Maria de Soissons, al que se asoció un homónimo mártir en unas letanías de comienzos del siglo IX.

Según la leyenda difundida desde Amiens era el siglo III cuando San Fermín, originario de Pamplona, fue a estudiar a Tolouse donde encontró a San Saturnino que lo ordenó sacerdote. Con el tiempo Fermín llega a ser obispo de la ciudad de Amiens y muere decapitado a principios del siglo cuarto.

Nacidos (inventados) nombre, cargo y reliquias, poco a poco fueron añadiéndose mas supuestas noticias a las biografías tanto de San Saturnino como de San Fermín.
EN NAVARRA NO SE SUPO QUE SAN FERMÍN EXISTIERA HASTA EL SIGLO DOCE.

Los navarros tardaron siglos en conocer la existencia de tan egregio paisano. Aquí, su culto fue desconocido antes del siglo XII.

A pesar de que los obispos de Amiens venían repartiendo los despojos del santo entre iglesias y familias nobles, guardando un brazo y el cráneo en sendos relicarios de plata, Pamplona no tuvo una reliquia suya.

EN EL SIGLO DOCE TODAVÍA NO HABÍA NOTICIAS NI RELIQUIAS DE SAN FERMÍN EN NAVARRA.

Ni entre más de cincuenta reliquias colocadas en la imagen de Santa María de la Catedral, enumeradas por Arigita y Lasa, ni en otras relaciones de la época, como la del tesoro inmenso guardado en las arquetas árabes de Fitero.

La primera reliquia y probablemente la noticia de la existencia del santo, fue traída desde Amiens en 1186 por el artajonés Pedro de París, obispo de Pamplona.

Al regresar de Roma, su amigo Teobaldo de Heilly, prelado ambianense, le obsequio con un fragmento del cráneo engarzado en cruz de oro.

Llegado a Pamplona, dio rango solemne a la fiesta del mártir, 10 de octubre, con banquete y cena para el cabildo. “Lo decretamos así porque el nacimiento de dicho mártir es atribuido a padres pamploneses y se dice que fue ordenado obispo de la ciudad”, escribe el prelado en el decreto, como si todavía no estuviera seguro de lo que había escuchado a su amigo y colega de Amiens.

EN NAVARRA NO HUBO CAPILLAS, ERMITAS NI TEMPLOS DEDICADOS A SAN FERMÍN HASTA EL SIGLO DIECISÉIS.

Confirma el desconocimiento de la existencia del santo paisano en Navarra otro hecho patente. Miles de templos parroquiales, monasterios, conventos, basílicas, y ermitas cubrían hasta el último rincón de nuestra geografía. Ni uno en honor de San Fermín antes del siglo XVI. Ni en Iruña, sus patria, donde la devolución popular le erigió un altar en la parroquia de San Lorenzo en 1399, embrión de la capilla iniciada en 1696.

Fueron construidas después sus ermitas de Azkarate (Araitz), edificada después de 1586, y la posterior de Azpilicueta (Baztan), el templo de Aldapa, anteriormente dedicado a San Pedro, y la parroquia de reciente creación en la Milagrosa, ambos en Pamplona.


San Saturnino tuvo más suerte. Además de la parroquias del Burgo en Pamplona y del cerco en Artajona, fundadas por gentes del Midi, le fueron dedicadas las de Lizoain (Erro), Mutilva Alta ( Aranguren), Uriz (Artze), Ustes (Almiradio), Usun (Romanzado), y Gastiain (Lana) y una ermita en Narcue (Lana).

LAS PRESUNTAS RELIQUIAS DE SAN FERMÍN EMPEZARON A LLEGAR A NAVARRA EN EL SIGLO XVI.

A partir del siglo XVI comenzó la llegada de reliquias. Además de la cabeza guardada en la catedral de Amiens, tenían otra del santo “episcopi Pompeiopolitani” los frailes Mínimos de Madrid. ¡Dos cabezas!

Otra porción del cráneo regaló el obispo de Amiens a la noble fundadora de las Carmelitas Descalzas de Pamplona. Después fueron llegando muchas más.




VERSIÓN NAVARRA DE LA LEYENDA DE SAN FERMÍN
La versión que se transmite de boca a boca en Navarra, en vez de ser fiel a la versión de Amiens que es de donde vino la leyenda, propone que San Saturnino vino a Pamplona donde convirtió y bautizó a San Fermín. En esta versión se dice que San Saturnino y San Fermín, vivieron en el siglo I, que San Fermín fue el primer obispo de Pamplona y que Saturnino fue nada menos que discípulo de San Juan Bautista, de Jesús y de Pedro....cuando los de Amiens dicen que vivió y murió alrededor del año 250. 

La crítica historiográfica que desde antiguo se ha hecho a esta leyenda no favorece en nada la versión francesa y mucho menos la versión navarra.

El jesuita Juan Van Bollande (1596-1665) y su escuela de los Bolandos negaron al episcopado pamplonés del santo. El analista José Moret salió en defensa de la tradición. No convencieron a sus hermanos de religión los argumentos, que a su vez volvió a rechazar el padre Stiling en 1769.
San Fermín no es el patrón de Pamplona. Sí que los es de Navarra en calidad de co-patrono. Pero hay que recordar que hubo grandes polémicas a favor y en contra de que San Fermín lo fuera cuando se propuso poner un patrono a Navarra. 
Los jesuitas de aquel entonces argumentaron y defendieron que Francisco de Jaso debía ser el único patrón afirmando que San Fermín era un personaje irreal y su historia ficticia. 

En cambio, San Francisco Javier si que fue un personaje histórico y de reciente recuerdo. Nació en 1505, murió en 1552 y fue canonizado en 1622.

Ese mismo año de 1622 la Diputación del Reyno de Navarra lo propuso como patrón y las Cortes de Navarra lo ratificaron con gran revuelo y oposición de los que optaban por San Fermín. Al final ambos santos figuran como co-patronos.

NOTA FINAL. Toda esta inseguridad sobre la primacía de lo religioso festejando a un santo del que hay severas dudas de que existiera, me afianza en la idea de que el origen de las fiestas de Pamplona tiene un origen netamente laico, comercial y lúdico: El de sus ferias.

Nota subida de:

"El blog de Mikel Burgui".

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